Las expectativas iniciales sobre el impacto que tendría el TLCAN en la economía mexicana estuvieron muy lejos de cumplirse. El PIB no creció a las tasas auguradas y los salarios reales no aumentaron, más bien disminuyeron, concluye Jaime Ros consultor de la CEPAL y autor de un estudio recién liberado sobre los efectos del TLCAN en las economías de México y Canadá.

El crecimiento de México fue 2.2% en promedio entre 1993 y el 2010, mejor que el de la década perdida, pero muy inferior a 6.9% registrado entre 1970 y 1981 .

Los salarios reales deberían haber subido en México, de acuerdo con las proyecciones realizadas a principios de los 90. En realidad ocurrió una caída anual de 0.17% promedio, desde 1994 hasta el 2010, tomando como base el Índice de salarios, sueldos y prestaciones del sector manufacturero del Banxico. En este descenso resulta determinante la fuerte caída registrada en 1994-1995. La recuperación posterior no ha sido suficiente.

La teoría de comercio internacional dice que los salarios tienden a converger en un área de libre comercio. Esto quiere decir alzas en los países de menores ingresos y reducciones en los de mayores. En Canadá sí se registró dicho crecimiento en el periodo posterior a la entrada en vigor del TLCAN. Fue 1.54% anual en promedio, un poco más alto que su desempeño histórico, según Jaime Ros.

El consultor de la CEPAL dedica tres capítulos de su análisis al estudio de los efectos que tuvo la crisis del 2008-2009 en México y Canadá. En el país de la hoja de maple, la caída del PIB fue sólo 2.5% en el 2009, una de las menores en la OCDE, comparado con 7% registrado por México. En cambio, la recuperación en el 2010 y el 2011 fue mucho más vigorosa en México que en Canadá.

La explicación de Jaime Ros tiene que ver con dos factores: el uso de la política de estímulos fiscales en el 2009 y los efectos del tipo de cambio en las exportaciones. Canadá puso en marcha uno de los mayores programas de estímulos de la OCDE en 2009, 4.1% del PIB, mientras que México aplicó una estrategia contracíclica que estaba entre las de menor tamaño respecto al PIB, 1.3 por ciento. Eso explica la diferencia en el comportamiento de la economía en el 2009.

En Canadá, el tipo de cambio se devaluó 20% entre el 2008 y el 2009 y luego volvió al nivel precrisis. En México el tipo de cambio pasó de 10 hasta 15 pesos por dólar y luego se estableció entre 12 y 13 pesos por dólar. Esta variación cambiaria explica, en parte, porqué México estuvo en condiciones de incrementar sus exportaciones hacia Estados Unidos, mientras que Canadá no ha podido hacerlo. Este dato resulta fundamental para explicar las diferencias en el PIB de México y Canadá, en el 2010 y 2011, considerando la alta dependencia de ambos países respecto del mercado estadounidense, (77% en el caso de Canadá; 80%, para México).