General Motors (GM) y el sindicato United Autobile Workers (UAW) alcanzaron un acuerdo tentativo para sellar un nuevo pacto laboral de cuatro años, quedando muy cerca de poner fin a una costosa huelga que se extendió por un mes, tras el cierre de las plantas más rentables de la automotriz.

Ni el sindicato ni GM revelaron detalles del acuerdo, que está sujeto a ratificación por parte de los miembros del UAW. Un nuevo contrato incluiría compromisos de la compañía para invertir miles de millones de dólares en fábricas en Estados Unidos para construir nuevas generaciones de vehículos eléctricos.

Líderes sindicales temen que un cambio en los vehículos eléctricos pueda costar miles de empleos en plantas que fabrican motores y sistemas de transmisiones.

Los detalles de la última oferta de GM surgieron durante el fin de semana. Reuters informó que la compañía aumentó la cantidad que planea invertir en Estados Unidos de 7,000 millones a 9,000 millones de dólares, una cifra que permanece intacta en el acuerdo final, según una persona informada sobre el asunto.

El acuerdo también crearía o retendría 9,000 empleos de trabajadores que pertenecen al sindicato UAW, dijo la fuente. GM aseguró en septiembre que su oferta inicial permitiría financiar unos 5,400 puestos laborales, de los cuales la mayoría serían empleos nuevos.

Las acciones de GM subieron hasta 2.6% el miércoles, y avanzaban 1.48%, a 36.77 dólares en las operaciones de la tarde. Las acciones de algunos proveedores de piezas de vehículos también avanzaron después de que el UAW anunció el acuerdo tentativo.

Los inversores estarán ahora atentos al costo de la huelga y la rapidez con que puede recuperarse, ya que el fabricante de automóviles y sus principales proveedores informarán resultados trimestrales en los próximos días.

Analistas han estimado que la huelga le costó a GM más de 2,000 millones de dólares en producción perdida, aunque parte de esa cifra podría compensarse trabajando horas extras. 

La huelga frenó la producción de grandes camionetas y vehículos utilitarios deportivos, impulsores clave de las utilidades globales de la compañía.

La huelga más larga en Estados Unidos contra un fabricante de automóviles de Detroit desde 1970 se convirtió en un tema político. Los precandidatos presidenciales demócratas se unieron a las demandas del UAW, ansiosos por ganar votos en los estados clave del medio oeste.