El escenario de la salida de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) tendría implicaciones negativas en la calificación soberana de México, informó la agencia Moody´s que tiene al soberano con la más alta nota crediticia, que es “A3/perspectiva negativa.

Este no es el escenario base de la calificadora, sin embargo, es una posibilidad que sí está previendo la agencia, sobre todo si se cierran las próximas dos rondas de negociación, sin acuerdos.

En una nota especial, enfatizan que esta posibilidad “tendría significativo impacto en el desempeño macroeconómico de México y en sus expectativas, lo que potencialmente llevaría a un deterioro del perfil crediticio del soberano”.

En la nota, enfatizan que el 1 de abril es “la fecha crítica” para el acuerdo, pues todo cambio de reglas requiere 90 días de notificación antes de ser firmadas. Lo que significa que antes de esa fecha, todavía podría esperarse que, cualquiera que fuera el resultado, sea aprobado por esta legislatura, bajo la actual administración.

Prolongar la discusión para buscar un acuerdo después de esa fecha, consignaron, podría “elevar la incertidumbre sobre la posición de México en el acuerdo, al cruzarse con el resultado electoral de julio”.

Bajo este escenario, que en Moodys identifican como el de estrés, estiman que la economía mexicana sufriría una recesión que llevaría a la tasa del PIB a un decrecimiento de 2 a 3 por ciento.

Escenario base y el neutral

Los analistas de la agencia esgrimen como el escenario base, el de un acuerdo y modernización del NAFTA, que podría favorecer a un crecimiento del PIB de 2% a 2.5 por ciento.

Hay un tercer escenario, el moderado, donde se prolonga la negociación del NAFTA pero se puntualiza un plan de transición hacia un intercambio bilateral. Bajo este contexto, la economía mexicana tendría la capacidad de crecer en una tasa que oscilaría entre 0.5% y 1.5 por ciento.

Bajo el escenario neutral, que supone la prolongación de la negociación, para completarse a mediados del 2019, y que también podría incluir la transición hacia un bilateral, con Canadá y con Estados Unidos.

Bajo este escenario, el impacto de corto plazo será en las variables financieras, vaticinan. El peso podría depreciarse entre 20 y 30%, en un efecto transitorio en lo que se transita hacia un escenario más claro.

No obstante, en lo que se estabiliza la moneda, la inflación volvería a presionarse a partir del pass through o contagio cambiario.

Inversión, el otro contagio

Según el análisis, desarrollado por el equipo del analista Jaime Reusche, será el canal de las inversiones el que recibirá un impacto importante.

El de inversiones extranjeras será el primero en reaccionar, con proyectos pospuestos o cancelados ante la incertidumbre generada por conversaciones fallidas.

Además, las inversiones domésticas podrían sufrir también un deterioro.

De darse el caso, las inversiones podrían contraerse entre 1% y 2% en 2018 y 2019 y se recuperarían en los siguientes años, con menos dinamismo que el que mantendrían bajo el escenario base. [email protected]