La falta de una infraestructura adecuada para la comercialización de turbosina a los aeropuertos del país por parte de empresas privadas abre una oportunidad de negocio para el sector ferroviario, que ya inició un análisis al respecto, afirmó el director de la Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF), Iker de Luisa.

“Hay aeropuertos que tienen colindancia con vías férreas, Monterrey, Bajío, Querétaro, el nuevo que se construye e incluso en Santa Lucía. En otros casos, a menos de 2 km, están Aguascalientes, Guadalajara o Zacatecas (...) Son algunas opciones que queremos trabajar con los grupos aeroportuarios, Aeropuertos y Servicios Auxiliares, aerolíneas, la Fuerza Aérea (...) las líneas de autotanques que darían el servicio de última milla que puede ser de 150 km si la longitud son 2,000 km de transporte, ahí hacen sentido las combinaciones”, comentó.

El representante de la AMF consideró que su sector tiene amplio interés en participar en las áreas que abre la reforma energética y que en el caso de la turbosina está en una etapa de inicio en su aplicación, como ya ocurrió con otros combustibles.

Para el director de Desarrollo Industrial de VITOL, Luis islas Tapia, que tiene interés en participar en la etapa de comercialización (comprando el producto a una refinería y llevarlo a algún almacén de ASA en algún aeropuerto), el reto a vencer no es el precio o la calidad del producto sino la infraestructura.“Siempre se ha estudiado el tema y las opciones que hay para resolver, dado que no había apertura al sector privado. La opción por ahora es usar lo que hay y comenzar a trabajar con desarrollos propios”.

Al respecto, Iker de Luisa señaló que una opción que ofrecen las empresas ferroviarias es aportar su experiencia para subir al tren la turbosina u otros energéticos, lo cual comienza a llamar la atención de inversionistas, como los 10 proyectos de instalaciones de tanques en varios puntos del país y que estarán conectados a la vías.

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