Las exportaciones manufactureras siguen siendo hasta ahora un motor clave para el crecimiento de la economía mexicana, pero se moderarán en el segundo y tercer trimestre del año, sólo para adoptar un ritmo más sustentable, estimó BofA Merrill Lynch Global Research (BofAML).

La institución financiera señaló que una ligera desaceleración de las exportaciones mexicanas también encaja con su previsión de que el crecimiento de México será más balanceado en 2011, por lo que su pronóstico para el PIB continúa siendo de 4.0 por ciento.

Reiteró que es improbable una intervención del Banco de México (Banxico) para limitar la apreciación del peso, dirigida a evitar impactos negativos para el desempeño de las exportaciones, pues evolucionan con amplio respaldo en la recuperación de la demanda estadunidense.

El economista en jefe para México de BofAML, Edgar Camargo, expuso que en lo que va de 2011 las cifras del balance comercial de México indican que la demanda externa tiene una función relevante para sostener el dinamismo de la actividad económica.

De enero a abril de 2011 la fuerza de las exportaciones continuó superando a las importaciones, dando como resultado un superávit comercial total de 2,680 millones de dólares, 465% mayor que la cifra de igual lapso de 2010.

Las exportaciones mexicanas sumaron 109.8 mil millones de dólares durante igual lapso, con un robusto crecimiento de 20% anual; las exportaciones petroleras crecieron 38.2% anual y las no petroleras avanzaron 17.1 por ciento anual.

En estas últimas, las ventas manufactureras al exterior (representan 79% de las totales) crecieron 16.6% anual, impulsadas por las resistentes exportaciones de la industria automotriz hacia Estados Unidos, destino principal de exportaciones mexicanas.

Así, el equipo de Economía para Estados Unidos de BofAML espera que la actividad industrial estadounidense se modere en 2011, con una reducción en el crecimiento hacia 4.7%, contra el 5.3% visto el año pasado.

En lo que va del año, la expansión sostenida del sector manufacturero estadounidense ha permitido que la actividad industrial de México crezca a un paso relativamente robusto.

Sin embargo, espera que en el segundo trimestre comiencen a manifestarse algunos efectos temporales de disrupciones generadas en la cadena de suministro de la industria automotriz estadunidense por el terremoto en Japón.

Indicó que en Estados Unidos, una fuerte caída de la producción automotriz ya impactó a las cifras de actividad industrial en abril pasado, produciendo una cifra neutra de crecimiento.

En México, aunque las cifras de producción industrial de abril serán publicadas hasta mediados de junio, los datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) ya sugieren que la producción industrial se debilitará en el segundo trimestre.

El reporte de abril de la AMIA muestra que, mientras las exportaciones automotrices y las ventas domésticas ya se moderan (con crecimiento de 5.9 y 8.0%, en ese orden), la producción automotriz cayó 10.4% anual.

De esta última, la producción total para exportación cayó 8.9% anualizado en abril, mientras que la producción de las compañías japonesas registró una caída más sustancial, explica BofAML.

Sin embargo, el descenso en la producción automotriz en abril responde a la decisión de algunas automotrices japonesas de adelantar los paros técnicos programados para mayo-junio, y al efecto de temporada de la Semana Santa, que tuvo lugar en abril este año, y no en marzo como en 2010.

"Seguimos proyectando una moderación adicional para la manufactura ûimpulsada principalmente por la actividad de la industria automotriz y las exportacionesû, en el segundo y tercer trimestre de 2011, pero sólo para adoptar un ritmo más sustentable", estimó.

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