El tren México-Toluca se ha vuelto una obra prioritaria para el Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien desea inaugurarlo en el 2023 e integrarlo al Sistema Aeroportuario Metropolitano, propuesto ante la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

Como muestra del interés, en su agenda está previsto para este viernes un recorrido de supervisión por las obras, que de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda lleva un avance físico del 90.6% y se le han destinado más de 63,000 millones de pesos.

El apoyo es claro: aún con las complicaciones económicas actuales, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) solicitó en el proyecto de presupuesto de egresos para el siguiente año 7,000 millones de pesos para destinarlos a esa obra, el 133% más de lo asignado para el 2021, y también es el monto más alto de la dependencia para un solo proyecto.

Dicho tren, de acuerdo con el anterior gobierno federal, marcaría el regreso del tren de pasajeros en México y debía estar terminado en el 2017.

“El tren México-Toluca es una obra mal hecha, mal concebida y mal planeada. Estaba muy avanzada y ni modo de pararla, tenemos que terminarla”, ha dicho el Presidente de México, quien afirma ya contar con los 20,000 millones de pesos que se requieren para concluirlo.

El tramo 3 y sus cambios

El trayecto de 57.7 km fue dividido en tres tramos de obra civil: el primero de 36 km (de Zinacantepec, Estado de México, al túnel del Cerro de las Cruces), el segundo es un túnel doble de 4.7 km y el tercero de 17 km de túnel a Observatorio, en la CDMX.

El tercer tramo es el que tiene el menor avance global, el 55% por los múltiples cambios de trazo, de métodos constructivos, falta de recursos y la incertidumbre de si seguiría bajo el control de la Ciudad de México, como estaba antes del 2018, o de la SCT, como se pidió en el nuevo gobierno.

Actualmente ya están activos cuatro de los 25 frentes de trabajo, atendiendo a los protocolos sanitarios requeridos, en dicho trayecto.

Esa obra fue adjudicada a un consorcio liderado por CAABSA Constructora y Omega Construcciones en diciembre del 2014. El monto de contrato fue 10,426.3 millones de pesos y se contaba con un plazo de 730 días naturales para concluirlo.

Sin embargo, eso no fue posible porque no se entregaron a tiempo los derechos de vía (información oficial refiere que únicamente se tenía el 25%) y al cambiar el paso del tren de un costado de la autopista México-Toluca, en el sentido a la Ciudad de México, al centro de la misma vinieron varias complicaciones que han sumado para el retraso.

Una de ellas fue la negociación con Pinfra, concesionaria de la autopista que vio afectados sus flujos vehiculares por los trabajos constructivos.

Además, recientemente se ha sumado al tramo 3 una nueva estación de pasajeros, a la altura de la colonia Pueblo Santa Fe, y un puente atirantado en la zona del manantial de Santa Fe. Aún con esos ajustes, los constructores confían que, si ya no hay más cambios y se cuenta con los recursos presupuestales, en diciembre del 2022 estará terminada toda la obra.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx