México ha tenido un impacto negativo en materia de empleo como resultado de la relación comercial con China, a diferencia de otros países de América Latina, pues entre el 2000 y 2018 se perdieron 340,000 fuentes de trabajo, expusieron José Manuel Salazar y Enrique Dussel Peters, exdirector y consultor, respectivamente, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Durante la presentación del libro Efectos de China en la cantidad y calidad del empleo en América Latina y el Caribe, México, Perú, Chile y Brasil, expusieron que la fabricación de computadoras, de textiles, y de equipo eléctrico representaron 30.58, 19.98 y 13.27% de la pérdida de empleo con China, respectivamente.

“Es decir sólo estos tres sectores representaron 63.82% de la pérdida de trabajos como resultado de su comercio neto entre el 2000 y 2014. Estas tendencias se mantuvieron para el periodo más reciente, aunque la fabricación de textiles fue el principal expulsor de fuerza de trabajo con 37,000 empleos; mientras que con Estados Unidos se ganaron 918,000 empleos tan sólo en la fabricación de computadoras y textil”.

Dussel detalló que entre el 2000 y 2018 la relación de China con América Latina logró un ageneración de 2 millones de empleos, “particularmente en Brasil, Argentina, Chile; México es el principal perdedor en la generación de empleo, ésa es una invitación a tomar mucho más en serio la relación con China, debido a que hasta el momento no se ha hecho”.

Hasta el 2017 la nación asiática buscó realizar tres proyectos de infraestructura: Dragon Mart, cancelado definitivamente en el 2015; el tren rápido ciudad de México-Querétaro y el hidroeléctrico Chicoasen II, este último se había iniciado y generó 4,035 empleos, muchos ocupados por personas de otras entidades federativas, pero también fue cancelado.

“El fracaso de estos proyectos es porque no se está preparado institucionalmente en el sector público y sector privado, para conocer, negociar, ver cuáles son las prioridades por parte de las empresas. Dependemos de funcionarios de cuarto nivel donde el tema no les importa”, sentenció Dussel.

Añadió que China realiza proyectos de infraestructura en una cantidad de países, “no lo hace en México, ni por licitación directa, no se le invita a las empresas chinas a participar en la construcción, por ejemplo, en la refinería Dos Bocas, las empresas chinas tampoco están consideradas, ni para el proyecto del Tren Maya; la pregunta es ¿por qué? Hay presiones por parte de Estados Unidos y la administración Trump, pero la gran mayoría es por autocensura y auto imposición”.

Los especialistas destacaron casos concretos como el de Huawei y Sinatex, que “rompen con el mito de que los empleos que genera China son mal pagados y con malos tratos”, es todo lo contrario, cuentan con salarios superiores a los de mercado, pero con dificultades para cumplir con la contratación de un número importante de mexicanos, por lo que acuden a las contrataciones de chinos en nuestro país.

Por ello, hicieron un llamado al gobierno mexicano a revisar las posibilidades en generación de empleo que significarían para el país las inversiones chinas.

“Entablar una negociación seria con nuestro segundo socio comercial traería mejores resultados”.

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