Muchas compañías europeas que tienen fábricas en China, desde donde exportan sus productos a todo el mundo, están cambiando su estrategia a fin de evitar los nuevos aranceles estadounidenses, informó el martes una asociación empresarial a medida que se extiende el impacto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Los aranceles “golpearon inmediatamente los resultados financieros” de las empresas que dependen del libre tránsito de productos entre fronteras, declaró Mats Harborn, presidente de la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China, de acuerdo con la agencia AP.

Las empresas “están cambiando sus cadenas de suministro” para que los productos que vayan destinados a Estados Unidos no pasen por China, agregó Harborn en conferencia de prensa. Señaló que una empresa trasladó el ensamblaje de sus productos a una unidad recién creada en Estados Unidos. En contrapunto, Tesla, el fabricante estadounidense de automóviles eléctricos firmó este martes un memorando de entendimiento para construir una megafábrica en Shanghai, la cual alcanzará una producción de 500,000 vehículos al año.

En la víspera, el grupo químico alemán BASF llegó a un acuerdo para construir una planta petroquímica de 10,000 millones de dólares en la sureña ciudad china de Guangdong. Estos anuncios de inversión ocurren mientras China y Estados Unidos han comenzado una guerra comercial, aplicándose mutuamente aranceles a su comercio bilateral por 37,000 millones de dólares hasta el momento.

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