La guerra comercial de Estados Unidos con China, la pandemia del Covid-19 y las reglas del T-MEC, abren un abanico de oportunidades para que México proceda a sustituir importaciones de Asia y Europa en los principales procesos para la proveeduría de la manufactura automotriz, con un potencial de mercado por 53,775 millones de dólares, reveló Eduardo Solís, director de MSQUARE Consultores de comercio exterior, inversión y manufactura.

Al realizar un análisis potencial de mercado en distintos procesos de la cadena de valor en la industria automotriz, el ex presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), mostró que México importa una gran cantidad de procesos de la proveeduría automotriz como es el estampado, fundición, forja, maquinado, otros, por lo que la tarea debe estar focalizada atraer inversiones en dichas áreas.

De acuerdo con el valor de los 14 principales procesos para la proveeduría de la industria automotriz, México cuenta con una producción por 23,922 millones de dólares; contra los 53,775 millones de dólares de oportunidad de negocios y de atracción de inversión para fortalecer a la región de Norteamérica.

Tan sólo en el proceso del estampado, que es un proceso vital en la fabricación de vehículos, México produce 6,680 millones de dólares, e importa 12,406 millones de dólares, con lo cual existe una demanda de 19,086 millones de dólares para formar cadenas de valor dentro de los procesos de proveeduría.

“Los recientes cambios en las reglas de operación del tratado comercial de Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC), la guerra comercial de Estados Unidos con Asia y los altos costos logísticos están haciendo inviable la manufactura de autopartes y componentes en China para el mercado de Norteamérica poniendo de nuevo a México como la primera opción de manufactura”, sostuvo el también Vicepresidente de la Concamin.

Solís señaló que el T-MEC obliga a sus integrantes a producir localmente y ha surgido la necesidad de tener a la cadena de valor cerca de los procesos productivos “y nosotros decimos que México puede ser un socio confiable, puede ser parte de la proveeduría confiable que se está buscando, para la reducción de las vulnerabilidades”.

lilia.gonzalez@eleconomista.mx