Antes de que Pemex pueda asociarse con la petrolera brasileña Petrobras, tendrán que ordenar a la compañía, mejorar sus controles y darle viabilidad, consideró el economista en jefe para México de Barclays, Marco Oviedo.

Los comentarios de Oviedo se produjeron luego del acercamiento entre los presidentes de México, Enrique Peña Nieto, y de Brasil, Dilma Rousseff, para explorar las alternativas de una eventual alianza petrolera binacional y ante la inminente discusión de una iniciativa de reforma energética, que será presentada el viernes ante el Congreso de la Unión.

En conferencia, anticipó que la reforma energética se completará en dos fases, centrando la primera en un marco normativo que garantice la autonomía financiera de Pemex y que otorgue una probadita de apertura en sectores energéticos.

En esta fase, abundó Marco Oviedo, tendrían que sacar a Pemex del presupuesto público. Lo que implicaría reorganizar la estructura de ingresos públicos.

El economista en jefe de la firma de origen británico aseguró que Barclays está dejando muy claro a sus inversionistas que no deben tener en mente que habrá una privatización del sector en México.

No hay condiciones políticas para privatizar. No tiene sentido modificar la Constitución si la empresa no está financieramente lista , aseguró.

En su opinión, el primer sector que se podría abrir a la participación privada sería el del gas shale. Luego, de acuerdo con el especialista, podría venir la apertura al comercio y transporte del energético. Pero nada más.

La segunda fase de la reforma, una vez que se otorgue viabilidad financiera a Pemex, sería una eventual asociación con Petrobras, matizó Oviedo.

Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica

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