La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) informó que esperará el dictamen que emita Boeing y Estados Unidos sobre el 787 Dreamliner, aunque dejo en claro que la prioridad del gobierno es la seguridad del presidente Enrique Peña Nieto.

La prioridad del gobierno mexicano es adoptar todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad del titular del Ejecutivo , afirmó en un comunicado.

Dijo que a raíz de los incidentes que se han registrado en los últimos días, la aeronave se encuentra en la etapa técnico-científica de peritajes por lo que se esperará el dictamen que emita el fabricante y su correspondiente validación por parte de la autoridad aeronáutica de Estados Unidos.

Lo anterior, de acuerdo con lo establecido en el Convenio de Chicago, que fija las reglas y normas de operación de la aviación civil en el mundo.

De ser necesario, el gobierno mexicano acudirá a la opinión de los mejores expertos internacionales para garantizar la aeronavegabilidad sin riesgos de estos equipos , afirmó.

Recordó que ninguna de estas aeronaves vuela actualmente en el espacio aéreo mexicano y los primeros aviones de estas características serán adquiridos por una empresa mexicana y entregados a partir del segundo semestre del presente año.

En los últimos días el Dreamliner utilizado por las aerolíneas All Nippon Airways y Japan Airlines registraron incidentes provocados por una posible falla de baterías, por lo que decidieron suspender los vuelos con este avión.

Lo anterior provocó que la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Europea de Seguridad Aérea requirieran a todos los operadores del avión cesen temporalmente sus operaciones.

Pese a dichas circunstancias, tanto el gobierno mexicano y la aerolínea Aeroméxico confirmaron que mantiene su decisión de adquirir los Boeing 787 Dreamliner, que para la aerolínea serán 19, mientras que uno sería utilizado por el Ejecutivo Federal.

EL BOEING PRESIDENCIAL

En agosto pasado se dio a conocer que la Sedena cabildeó la compra de un Boeing 787, cuya entrega está prevista para el 2015, mismo que sustituirá al actual avión que usa el jefe del Ejecutivo federal, Presidente Benito Juárez, que data de 1987 y cuenta con mantenimientos menores y mayores.

La aeronave tendrá un costo de 750 millones de dólares, casi el doble de lo que está valuado el transporte aéreo utilizado por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el Air Force One, que está en 325 millones de dólares.

La discusión sobre la compra de un nuevo avión presidencial se dio a partir de noviembre del año pasado, luego del accidente aéreo en el que falleció el exsecretario de Gobernación, Francisco Blake, quien abordaba un helicóptero oficial.

Dreamliner

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BOEING SUSPENDE ENTREGAS Y ENFRENTA POSIBLE HUELGA

El fabricante estadounidense de aviones Boeing anunció el viernes que había suspendido temporalmente la entrega de su aparatos 787 Dreamliner, en espera de que una solución a sus problemas de batería sea validada por las autoridades estadounidenses, aunque la producción se mantiene.

El sindicato de ingenieros de Boeing acusó a la tercerización de tareas, al tiempo que sus negociadores rechazaron una oferta salarial de la firma.

Los trabajadores podrían decidir una huelga cuando todos los miembros del sindicato -unos 23,000 ingenieros y trabajadores técnicos- voten sobre la oferta de mejora salarial del fabricante, que fue presentada como la "mejor y final oferta contractual" posible por la empresa.

Los sindicatos señalaron que sus miembros quedaron fuera de la revisión de seguridad lanzada por la Administración Federal de Aviación.

"Los directivos de Boeing crearon los problemas del 787 al ignorar las advertencias de la comunidad técnica de Boeing", dijo Joel Funfar, uno de los negociadores del sindicato en una declaración.

"Ahora proponen seguir con su fracasada estrategia de tercerización" pero con "el trabajo de ingeniería requerido para resolver los problemas causados por previas tercerizaciones", consideró.

Rompiendo con su vieja tradición de producción en casa, Boeing encargó a terceros buena parte de los componentes de su nuevo jet, pionero en algunos sistemas eléctricos y en el uso de materiales compuestos de fibra de carbono.

Las partes del aparato llegan a las plantas de ensamblaje de Boeing de 135 diferentes sitios y 50 proveedores, incluyendo algunos fuera de Estados Unidos, como la firma japonesa GS Yuasa, que fabricó las baterías que parecen ser el origen del problema.

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