La Comisión Reguladora de Energía (CRE) podría liberalizar las tarifas para turbosina este mes, con lo que se tendrá una mayor competencia en la materia, dijo la subsecretaria de Transportes, Yuriria Mascott.

“La CRE tiene nuestra propuesta para las tarifas, pero no podemos liberalizarlo sin ellas. Estamos a la espera del ejercicio de revisión para que podamos proceder”, mencionó la funcionaria de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

En entrevista posterior a su participación en el primer Foro del Transporte Aéreo, organizado por la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), expuso que lo que buscan es promover mayor una competencia en materia de turbosina.

En marzo pasado, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) opinó que se debería eliminar la exclusividad ejercida por Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) en la prestación de servicios de almacenamiento, comercialización y expendio de combustibles para aeronaves en los aeropuertos del país.

Este régimen, dijo, además de afectar las condiciones de suministro a precios competitivos en detrimento de aerolíneas y pasajeros, es incompatible con el marco regulatorio de la reforma energética, que busca, entre otras cuestiones, incentivar la incorporación de nuevos competidores al mercado.

El abastecimiento de turbosina representa casi 30% de los gastos operativos de las aerolíneas, de acuerdo con la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés). 

En este sentido, el director ejecutivo de la Asociación Latinoamérica y del Caribe del Transporte Aéreo (ALTA), Luis Felipe de Oliveira, señaló que antes de que se publiquen las tarifas, las aerolíneas solicitarán una consulta pública.

“Nosotros no podemos aceptar una tarifa que solo vengan y nos digan. Debemos tener una consulta pública, dar nuestra opinión al respecto y que los precios sean divulgados”, mencionó.

Consideró que la apertura del mercado no comenzará una vez que se publiquen las nuevas tarifas, sino que se llevará algunos meses debido a la adaptación a este nuevo esquema.

Además de que se tienen que definir los servicios de suministro, si será ASA o un tercero, y hasta que un tercero mueva la molécula del producto; así como el manejo de los aeropuertos de menor tamaño, lo cual, tardará por lo menos seis meses.