La industria del gas licuado de petróleo (LP) en Tlaxcala, Puebla y Veracruz tiene pérdidas mensuales de 40 millones de pesos por el robo de 2,285 toneladas de este combustible que el crimen organizado perpetra en el ducto de Petróleos Mexicanos (Pemex) que pasa por la zona. El volumen de gas LP robado se ha incrementado en un año de 5 a 15% del total que se transporta, dijo Octavio Pérez Salazar, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas LP y Empresas Conexas (Amexgas), en conferencia de prensa.

“Más que el volumen, preocupa la rapidez con la que ha crecido este ilícito en la zona, que además se extiende hacia otros estados vecinos”, dijo. Tras las estrategias de seguridad de Pemex al programar cierres en los ductos de gasolinas en la zona, el crimen organizado ha migrado al robo de gas LP. El kilo de combustible robado se vende hasta cinco pesos más barato que el oficial, consideró.

“En estos estados se ha vuelto más importante el robo de combustible que el mismo narcotráfico”, expresó el empresario. Lo más preocupante del fenómeno es que el robo se lleva a cabo en el único LP ducto con que cuenta Pemex en la región, mismo que parte de la zona industrial transformadora de hidrocarburos, al sur de Veracruz, hacia el centro del país. En caso de que Pemex se viera obligado a parar total o parcialmente su actividad, esto obligaría a transportar el gas por pipas, con un incremento sustancial en el precio que se trasladaría al consumidor. En el caso de los ductos privados, como el de Termigas que va del norte de la entidad también hacia la zona metropolitana del Valle de México, la incidencia de robos es mucho menor, explicó Pérez Salazar.

Peligro para los pobladores

El presidente de Amexgas aseguró que Pemex toma todo tipo de medidas, como el monitoreo de la actividad en su ducto de gas LP mediante un sistema de SCADA y vigilancia similar a la de los ductos de gasolinas, con apoyo de policías municipales, estatales, federales y el Ejército. Las penas para el robo de este combustible son también similares a las que se le imponen a quien roba gasolinas, dijo, pero consideró que el mayor problema es la impunidad con la que se persigue a estos delincuentes, ya que los procesos no concluyen en los juzgados cuando se logra atrapar in fraganti a los criminales.

El robo de gas LP requiere además de mayor sofisticación que el de otros combustibles líquidos, porque el ducto debe estar presurizado con lo que las herramientas para su perforación son especiales. Con esto, el peligro de explosiones para los pobladores cercanos a las tomas clandestinas es mucho mayor, aseguró. “Como industria hacemos un llamado a los pobladores, para que no compren gas LP robado porque, además de que se lo están robando a Pemex y con esto le roban a la nación, ponen en peligro su vida y la de miles de personas”, dijo, “pero también hacemos un enfático llamado al gobierno para que realice lo que sea necesario para frenar esta creciente y preocupante situación”.

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