La propuesta de reforma laboral presentada por el PRI retrocede derechos conquistados de los trabajadores, legítima prácticas de flexibilidad laboral y elude reformar la justicia laboral, consideró la experta Marlene Solís.

En entrevista la investigadora del Departamento de Estudios Sociales del Colegio de la Frontera Norte señaló que la iniciativa del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tampoco incentiva la innovación en las empresas.

Aclaró que si bien en la exposición de motivos se dice que el objetivo es impulsar la competitividad y el trabajo digno, "con lo cual todos estamos de acuerdo, el problema está en el cómo".

La propuesta, pendiente de discusión en el Congreso, "se va por el camino fácil" al permitir contratos por tiempo parcial o por horas, empleo a destajo y proliferación del sistema "outsourcing", de uso tan generalizado en la actualidad y que vende fuerza de trabajo como si fuera mercancía.

Sobre este último tema, aclaró que países como Argentina, Brasil y Chile, ya han legislado para limitar estas prácticas, mediante las cuales las empresas no se hacen realmente responsables de los trabajadores, pues en realidad los "arrendan".

Respecto a la justicia laboral, la iniciativa no enfrenta la reforma de fondo que requieren las Juntas de Conciliación y Arbitraje, además de que nada se avanza en democracia sindical.

Respecto a la competitividad, la iniciativa no incentiva la innovación de las empresas, sino que legítima las prácticas de flexibilidad laboral, para disminuir los costos de tener trabajadores y con ello hacerse más competitivas.

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