La producción petrolera de México alcanzó en noviembre un promedio de 1.704 millones de barriles diarios, lo que representó un incremento de 0.5% respecto al mismo mes del año pasado.

Lo anterior fue resultado de la relación de Petróleos Mexicanos (Pemex) y las empresas privadas, según el informe de producción de la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Según estadísticas del organismo regulador, en el undécimo mes del 2018, la producción del país fue de 1 millón 694,000 barriles diarios, por lo que el aumento del mes pasado representa un avance de alrededor de 10,000 barriles diarios.

Las asignaciones otorgadas a Pemex al mes de noviembre alcanzaron una producción de 1 millón 605,600 barriles diarios, una baja de 1.2% respecto al mismo periodo del año pasado, equivalente a 20,000 barriles diarios menos.

En tanto, los contratos producto de las rondas de licitación lograron una producción en estos últimos 12 meses de 43.6%, al pasar de 68,500 barriles, en noviembre del 2018, a 98,500 barriles diarios el mes pasado.

A su vez, la producción nacional de gas fue de 4,995 millones de pies cúbicos diarios, lo que significó un crecimiento de 2.8% en relación con lo reportado en el mismo mes del año pasado.

En tanto, para el 2020, Pemex Exploración y Producción (PEP) tiene proyectado ejercer un presupuesto de 428,162 millones de pesos, superior en 17% a 367,005 millones de pesos asignados para el 2019 y monto que representa 81% del gasto total de la empresa.

En su Plan de Negocios 2019-2023,  PEP tiene el compromiso de llegar a 2.697 millones de barriles diarios de crudo, aumentando en 57% la extracción gracias a la aceleración del desarrollo de los nuevos yacimientos descubiertos, con 22 nuevos campos en el 2019 y alrededor de 40 nuevos desarrollos por año en los siguientes cuatro años.

Según el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, al 31 de diciembre se espera lograr una extracción de 1.778 millones de barriles diarios, ya que en el último mes del año se pondrán en operación algunos pozos de desarrollo de los 20 campos prioritarios que definió Pemex en aguas someras y tierra como parte de su plan emergente para frenar la declinación.

Aunque el gobierno federal aún no define si continuarán las licitaciones petroleras para privados, PEP incluyó en sus planes el diseño de esquemas de negocio, enfocados a las actividades estratégicas. Entre estos esquemas se encuentra la actualización de los Contratos de Servicios Integrales de Exploración y Extracción, donde Pemex mantiene la titularidad de la asignación y el control de la operación. Además, está abierto a convenios de inversión regulados donde Pemex mantendría la propiedad del activo y distintas formas de asociaciones con privados.

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