El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), que encabeza Gerardo Gutiérrez Candiani, demandó al presidente electo, Enrique Peña Nieto, emprenda una reingeniería del sector público, ya que el aumento en el gasto corriente ha limitado la posibilidad de mayores inversiones, no sólo en el sector energético, sino también en otras áreas críticas para el desarrollo equilibrado del país.

Es indispensable que la nueva administración tome cartas en el asunto de la deuda pública y no permita que ésta rebase 40% del Producto Interno Bruto (PIB), incluyendo la que emiten estados y municipios, debido a que la deuda neta presentó un aumento de 8% del PIB durante el sexenio de Felipe Calderón, al pasar de 29% en el 2006 para ubicarse en 37% en este año.

El organismo privado advirtió que éste será el cuarto año consecutivo con déficit primario en las finanzas públicas federales, lo cual implica que hay que pedir prestado para cubrir intereses. Es claro que se requiere con urgencia revertir esta situación y también ordenar, transparentar y limitar las deudas de los estados y municipios , acotó.

A través de su mensaje la Voz CCE, el dirigente empresarial agregó que la inversión pública ha sido en realidad un remanente entre los techos presupuestales y el gasto llamado irreductible.

Para el sector empresarial, gran parte de los programas presupuestarios son regresivos y de baja calidad, para lo cual hay varias acciones que debe instrumentar el próximo gobierno con celeridad, como reordenar los programas presupuestales para concentrarlos en las dependencias relevantes y eliminar duplicidades, además de las que existen en políticas en contra de la pobreza, agua y saneamiento, por mencionar solo algunas.

En el aspecto de la deuda, es recomendable hacer un esfuerzo de clarificación de las cuentas públicas. Su complejidad actual genera confusión y preocupación sobre cuál cifra refleja el total de la deuda del sector público.

Para fines del análisis de la evolución de la deuda, el indicador más certero es el saldo histórico de los recursos financieros del sector público, que en términos económicos representa el neto de endeudamiento tanto de las entidades del sector público como de aquellas que actúan por cuenta del gobierno federal. Esto ya contempla obligaciones del IPAB, pasivos del Fonadin, Pidiregas, programas de apoyo a deudores y pérdida esperada de la banca de desarrollo y fondos de fomento , refirió el líder empresarial.

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