La región de América del Norte se fortalecerá como un centro mundial para las manufacturas, apoyándose en una mayor preponderancia de Estados Unidos como exportador y de China como consumidor, previó Luis de la Calle, consultor de De la Calle, Madrazo y Mancera.

Esta nueva dinámica beneficiará a México por sus sinergias con las industrias manufactureras de Estados Unidos, agregó el también exnegociador del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

EU quiere duplicar exportaciones

De la Calle destacó que la administración de Barack Obama busca duplicar sus exportaciones en cinco años como una forma de bajar su abultado déficit de la cuenta corriente, que sumaba más de 650,000 millones de dólares antes de la crisis del 2009 (4.7% de su PIB).

Estados Unidos no podrá duplicar sus exportaciones solo, tendrá que hacerlo con su vecino del sur, y por eso México se convertirá potencialmente en una plataforma de exportación , dijo.

Expuso que así como la capacidad industrial de Japón se trasladó a China durante las últimas dos décadas, está ocurriendo un movimiento similar en América del Norte, con un desplazamiento de industrias de Estados Unidos y Canadá hacia México.

De enero a abril del 2010, las exportaciones de México a Estados Unidos sumaron 71,088 millones de dólares, un alza anualizada de 35.4%, aumentando su participación dado que las importaciones estadounidenses totales fueron por 587,627 millones, con un aumento de 23.1 por ciento.

De la Calle planteó que los servicios financieros en América del Norte se van a achicar en los siguientes años, mientras que la industria regional se fortalecerá, con una ventaja clara para México, que produce bienes finales duraderos.

Desde México, empresas japonesas, estadounidenses y coreanas exportan televisores, lavadoras, hornos de microondas, refrigeradores y lavaplatos. La industria automotriz mexicana de exportación se ha afianzado tras la crisis y sigue afianzándose la aeronáutica.

Para diversificar más el riego de China, que podría tener presiones laborales, políticos o medioambientales, México se ubica, según De la Calle, como una opción favorable para la producción de manufacturas dirigidas a Estados Unidos, Canadá y su propio mercado local, así como para el resto de América, en un segundo plano.

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