São Paulo. - ¿Fueron hechos los drones para los campesinos? Nokia y un grupo de empresas de telecomunicaciones, entre operadores y fabricantes, creen que sí. Inclusive se presentaron en Futurecom 2018 a modo de consorcio y con una oferta de soluciones que incrementan la productividad del campo brasileño, pero también con la idea de llevar más cobertura de servicios 4G allí y para abonar a los planes de los gobiernos locales que intentan evitar la dispersión poblacional y de negocios por falta de oportunidades.

Llevar telecomunicaciones al campo significa hacer inclusión, tanto como asegurar la autosuficiencia alimentaria y las ventas agrícolas con las aplicaciones tecnológicas en un país como Brasil que es potencia agroexportadora; el tercero del mundo, pues las ventas agrícolas brasileñas ya acaparan el 5.7% del mercado mundial; sólo superadas por los productos de los granjeros de Estados Unidos y de la Unión Europea, de acuerdo con la Organización Mundial del Comercio y Brasilia.

Aquel 5.7% parecerá una cifra menor, pero traducido en otros números y rubros, “es mucho dinero que llega cada año a este país, mucha inversión que hay detrás para estar en ese lugar y por eso es que nosotros queremos llegar allí donde nos dejen entrar para contribuir con soluciones así”, dice un ejecutivo de Nokia en este foro de telecomunicaciones Futurecom y el Ministerio de Agricultura de Brasil lo acompaña por separado con el dato de que la agroexportación brasileña reportó 96,000 millones de dólares a este país en 2017, una marca que ninguna empresa de tecnología quiere desaprovechar aquí.

Nokia ha oído hablar de los planes que tiene Andrés Manuel López Obrador para el campo de México y por ello estima que en la tecnología, el presidente número 65 de los mexicanos hallará una palanca para cumplir aquella meta de crear, de cuando menos, 450,000 empleos para el campo con la siembra de un millón de hectáreas de árboles maderables y frutales, todo un empuje para el sector agropecuario mexicano y sobre todo en el sur-sureste del país que está muy rezagado de los adelantos tecnológicos.

En Brasil existe un potencial de 851 millones de hectáreas cultivables, pero sólo 70 millones de ese terreno es efectivamente explotado por la industria agrícola local y de todo ello, únicamente el 1% del terreno recibe cobertura de servicios tradicionales con redes de 4G, dice Leonardo Finizola, director de desarrollo de negocio de Nokia Brasil. Y de México estima que el diagnóstico no ha de variar demasiado respecto al caso brasileño, esto cuando se refiere a telecomunicaciones:

“México es un país con tierra más que fértil; a su propia escala, también es un importante productor en el mercado global. Y tiene una carta que puede ayudar a mejorar esa presencia: tiene esa red –la Red Compartida de servicios mayoristas–, con capacidad para construir productos 4G o con tecnologías siguientes; claro, la red debe llegar primero a donde tiene que llegar –con sus obligaciones de cobertura– y si no es con ella, están otros participantes. La ventaja de esa red es que corre por la banda de 700 MHz y su naturaleza de cobertura puede llevar los servicios muy lejos. La visión aquí es qué se puede hacer con qué red y con qué oferta”, expone Finizola y para ello explica la alianza comercial de un fabricante de productos de comunicación como Nokia con un desarrollador de redes de fibra óptica como BRFibra junto con operador de servicios como TIM para llegar al campo brasileño.

Leonardo Finizola piensa que el dron, por ejemplo, puede convertirse en el nuevo caporal de la era digital y las antenas en una especie de cercas telecom.

“¿Qué se puede hacer de nuevo para mejorar la actividad en el campo? En realidad, ya existen muchas aplicaciones y algunas ya se usan, pero con tecnologías más de atrás, porque las redes de 4G y de 5G no ha llegado a esas regiones por tema de inversión, economía de escala y porque muchas veces no ha significado mercado para las compañías del sector. Un sensor del clima; una cámara de videovigilancia; un controlador de cuántos animales entran y salen de un terreno; un dron que vigile las tierras a cinco o cincuenta kilómetros e informe el estado del tiempo con margen de error de 2.5 centímetros, todo eso es posible y accesible en tiempo real desde un celular. Si tuviéramos para nosotros ese 1% del campo con cobertura que existe en Brasil, pero en el campo mexicano, nos bastaría para demostrar todas estas oportunidades”, agrega Leonardo Finizola.

México es un país con 110 hectáreas de tierra cultivable y de ellas, 32.4 millones de hectáreas se explotaron en modo agrícola en 2017 y de la última cifra, 6.8 millones de hectáreas, 21%, pertenecen a productos de riego y 79% a cosechas de temporal, otra oportunidad para aprovechar la tecnología en beneficio del campo.

“Existen dispositivos que miden la temperatura, la humedad, la radiación solar y la información la hacen llegar a un centro de control, que sabiendo esto, dispara la maquinaria para salir a sembrar, abatir un incendio o controlar una plaga. Es dinero que se puede ahorrar. Es verdad, en Brasil estamos más con haciendas, porque hay mucho terrateniente, pero en México no está negado que un campesino se una con otro y otro más para que puedan hacer una suerte de cooperativa y crear así una red que funcione para todos, porque esto no es más caro en proporción a lo que cuestan otras necesidades; comprar una antena, van en paquetes de tres para cubrir 40,000 hectáreas a 70 metros del terreno, suele costar mucho menos que lo que invierten en un tractor”.

Leonardo Finizola plantea que la automatización también llegará al campo y que hacia delante, el sector se transformará; que creará nuevos empleos y desaparecerá otros, pero el capital humano sólo “se moverá” de sitio en la cadena productiva:

“Las redes de 5G también van a venir al campo, pero eso todavía están lejos y aun así, hay que preparar a la gente para un sector que también será de máquinas autónomas, que va a acontecer con más tiempo, pero va a acontecer. Por ahora, podemos mejorar la calidad de vida de las personas del campo con mayor conectividad y todo el ecosistema de producción con herramientas que pueden determinar cuándo plantar esos árboles que promete el nuevo gobierno y dónde; hay que imaginar que los campesinos pueden usar un dron que les diga esas recomendaciones y que con esa red de 700 MHz, medio trabajo ya está hecho”.