Buenos Aires.- Las redes 4G LTE concluirán el año 2018 como el estándar de comunicación móvil de mayor demanda en América Latina, con el 38% de las conexiones móviles totales actualmente en uso y su cobertura tendrá un alcance para atender al 82% de los latinoamericanos, reveló esta mañana la asociación de telecomunicaciones GSMA en el informe “La Economía Móvil: América Latina y el Caribe 2018”.

De esta manera, la tecnología 4G será desde este año el sistema tecnológico del que los operadores captarán el mayor porcentaje de sus ingresos por servicios, sobre las redes de 2 y 3G y de la incipiente 4.5G. “En resumen, las redes 4G pagarán desde este año las cuentas de los operadores”, definió Sebastián Cabello, jefe de GSMA Latinoamérica, durante la presentación del documento.

La GSMA estima que las redes 4G representarán dos tercios de las conexiones totales para 2025, año en que además las tecnologías 5G -que permitirán conectar las máquinas con el hombre en modo masivo y desarrollar otras aplicaciones en la industria, la medicina o la educación- ya habrán despuntado en mercados como Brasil y México y cuando entonces representarían el 8% de las conexiones totales en la región.

A mediados de 2018, informó el organismo, América Latina tocó la marca de 442 millones de usuarios activos de servicios móviles, equivalente al 68% de la población total de la región conectada a servicios de 2G, 3G, 4G y tecnologías posteriores. GSMA cree que la cuota se elevará a 517 millones de personas conectadas, 74% de la población, para el año 2025 y el factor determinante será el grado de la penetración de los servicios de telecomunicaciones móviles, que en naciones como Argentina ya tocó un tope de penetración general, pero cuyo mercado aún ofrece oportunidades en los segmentos de valor agregado y por contrato.

GSMA recalcó también el esfuerzo inversor de los operadores para detonar nuevos negocios y oportunidades para gobiernos y usuarios con aplicaciones como el Internet de las cosas (IoT), pues sus estimaciones que las conexiones de IoT sumarán 1,300 millones en 2025.

En cuanto al impacto de las telecomunicaciones en las economías latinoamericanas, éstas generaron el 5.0% del PIB de América Latina y el Caribe en 2017; una cifra de 280,000 millones de dólares equivalente a la economía del competitivo Chile en ese mismo año.

La industria de telecomunicaciones, en su brazo de servicios móviles, desatará un aporte de 333,000 millones de dólares en 2022 al PIB de Latinoamérica. GSMA también reveló que el sector creó 1.6 millones de puestos de trabajo y que pagó 36,000 millones de dólares en impuestos y otras cargas fiscales durante 2017.

En “La Economía Móvil: América Latina y el Caribe 2018”, GSMA ejemplifica que la innovación impulsada por los operadores aún en economías deprimidas como las de esta parte del mundo ha tenido impactos positivos: El desarrollo de una aplicación de IoT para conectar animales y máquinas del campo argentino en la zona de Córdoba y el uso de una aplicación móvil de big data hecha por Telefónica para medir los efectos del cambio climático en La Guajira colombiana, son ejemplos citados en el estudio de GSMA.

Michael O'Hara, director de mercadotecnia de GSMA, previó que las empresas de telecomunicaciones con presencia en América Latina dirigirán 47,000 millones de dólares al desarrollo de redes 4G o 4.5G en la región, antes de apostar sus primeras inversiones a 5G. Y confió en que el inicio de nuevos gobiernos en países como México y Brasil ya envía señales de certidumbre y posibilidades reales de negocio para los empresarios del sector:

“Ese 5.0% que es el impacto en el PIB del que hablábamos, significan atrás oportunidades importantes; porque entre noviembre de 2017 y el final de 2020, habrá 14 elecciones en la región latinoamericana, una oportunidad para una nueva fase de crecimiento y de desarrollo de política regulatoria para una nueva era, la era digital; ya no más una era de servicios de voz y carga impositiva”, dijo Michael O'Hara.

“Hablamos con muchos de ellos cuando fueron candidatos y ahora vemos frutos de esos esfuerzos en Colombia, México y Brasil. El mensaje es que tenemos que ponernos de acuerdo en temas de infraestructura digital que permita una nueva ola de innovación en la región, con conceptos como Internet de las cosas o big data signifiquen para el usuario una conectividad entre sí”.