Para el 2021 el presupuesto que el gobierno federal otorgará a las políticas públicas en materia de desarrollo rural del país a través del Programa Especial Concurrente (PEC) será menor al que se aprobó para este año.

En el proyecto de Presupuesto de Egresos para el 2021 se está proponiendo que al PEC se le asignen 334,875 millones de pesos (mdp), es decir, 5,000 mdp menos de lo aprobado para el año en curso, el cual sería ejercido a través de ocho vertientes y 12 ramos.

En entrevista para El Economista, Emilio López Gámez, integrante de la CIOAC-JDLD y del movimiento campesino Plan de Ayala Siglo XXI, indicó que, si bien el proyecto de presupuesto del PEC tiene previsto una disminución de recursos, lo cual es entendible por la situación que vive el país a causa de la pandemia del Covid-19, hay programas que son prioritarios para el campo y por lo tanto no deberían desaparecer o recortarles recursos.

“La propuesta del movimiento campesino es que no haya más recortes, estamos de acuerdo con que hay una situación delicada para el país, sabemos que debemos atender una crisis que implique que la economía se recupere, pero hay diferentes sectores que tienen una situación dramática, es importante que con lo poco que se tenga de presupuesto tratar de incidir en donde se pueda generar mejores condiciones”, opina.

“Es por esto que en el caso del campo estamos pidiendo que no se den más reducciones de último minuto como ocurría en sexenios pasados que prometían algo y terminaban dando menos”.

López Gámez señaló que para el sector rural hay programas productivos prioritarios dentro del PEC a los cuales sí se les aumentó el presupuesto, pero hubo otros a los que se les recortó, e incluso se les desapareció, lo cual no es bueno para el sector.

“Dentro de los programas productivos más relevantes para el medio rural está el de Crédito Ganadero a la Palabra y este no tiene monto asignado y eso no quiere decir que los productores no necesiten ese apoyo ganadero, sobre todo los de escasos recursos, sino que el problema radica en que hubo fallas en su operación, la propuesta es que se le asigne un monto, pero también se debe mejorar dicho programa. Lo mismo sucedió con el Desarrollo Rural que se quedó en cero”.

Por el otro lado, explicó el integrante del movimiento campesino, está el programa de Fertilizantes al cual se le incrementó su presupuesto en un 3.5% con respecto al ejercicio fiscal 2020.

De acuerdo con un análisis del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA) se espera que mediante este programa se incremente la producción de los cultivos prioritarios de los productores de pequeña y mediana escala a través de la entrega de fertilizantes en zonas de atención estratégica para la producción de alimentos, incrementando además en un 3.3% el rendimiento de los cultivos. 

Emilio López aseguró que otro programa muy relevante para la economía rural es el de Producción para el Bienestar, el cual tuvo un incremento notable con respecto al 2020, de 2,500 millones de pesos.

Con Producción para el Bienestar se busca aumentar el rendimiento de granos básicos de pequeña y mediana escala en alrededor de un 13%, en beneficio de aproximadamente 2.3 millones de productores, de los cuales el 30% corresponde a mujeres incidiendo en el 40% de los productores ubicados en localidades indígenas.

El líder campesino reconoció que, si bien en los últimos dos años el PEC ha cambiado en su orientación, dándole mayor peso a los pequeños y medianos productores, todavía falta trabajar en los rubros que no fueron contemplados.

Ramos y vertientes

En los programas incluidos en el PEC-2021, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader),  se plantea que se logrará la autosuficiencia alimentaria vía el aumento de la producción y la productividad agropecuaria y acuícola pesquera, además de contribuir al bienestar de la población rural mediante la inclusión de los productores históricamente excluidos y los mercados locales  e incrementar las prácticas de producción sostenible en el sector para el mejoramiento de la calidad de vida de la población rural, indica el análisis de la  CEDRSSA.

En cuanto a las vertientes que incorpora el proyecto de presupuesto, se destaca que el social, de competitividad y educativa son a los que se les asignó un mayor porcentaje. La vertiente social es la que representa un mayor peso al registrar un incremento de 3,198.7 mdp respecto a lo aprobado en 2020. Destaca al interior de éste, el “Programa de Atención a la Pobreza en el Medio Rural”, mediante el cual se asignan 112,293.0 mdp.

En cuanto a los ramos incluidos se identifican a dos con mayor presupuesto, el ramo Educación Pública con el 44.5% y el ramo Agricultura y Desarrollo Rural con el 36.4 por ciento.

Con lo que respecta al presupuesto que se le asignará a la Sader, se prevé será de 49,291 mdp, un poco mayor al aprobado para este año, con 27 programas, cuatro menos en relación con los aprobados en 2020, entre los que desaparecen son: concurrencia con las entidades de los Estados, el Sistema Nacional de Investigación Agrícola y el Programa de Fomento Ganadero, con Crédito Ganadero a la Palabra.

El argumento del gobierno federal para su desaparición es la política de austeridad implementada y las duplicidades con otras acciones con las que ya cuenta el sector.