A pesar de que el gobierno central ha reiterado que la mejor alternativa para la construcción de la nueva refinería de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Dos Bocas, Tabasco, es la gerencia del proyecto a cargo de la estatal, la Secretaría de Energía y el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), el Plan de Negocios 2019-2023 de la petrolera identificó 12 riesgos en la ejecución de este proyecto de gran magnitud, casi todos relacionados con la forma en que se contratarán los servicios durante la etapa de construcción.

En una versión actualizada del Plan de Negocios de Pemex, en la que se publicaron distintos fragmentos que el miércoles fueron reservados, la petrolera enlistó como riesgos de ejecución posibles desviaciones, entre las que destacan: el rendimiento de los productos (una vez concluida la obra) por falta de sincronía en las ingenierías básicas de los procesos, es decir, en la planeación de la obra.

Además, considera desviaciones de flujo de efectivo derivadas de la incertidumbre del precio de materias primas y productos, lo cual dependerá de la contratación de materia prima previo al arranque de operaciones. Por ello, existe el riesgo de que se modifique el costo y tiempo de ejecución, como consecuencia del nivel de definición del proyecto. Asimismo, observa posibles “desviaciones resultantes de la imprecisión en los estimados de costo y programa de ejecución”.

Aunque el plan de la empresa está cimentado en ampliar la capacidad nacional de refinación con esta obra que debe iniciar operaciones en 2022 para llegar a 94% de su capacidad de 340,000 barriles diarios en el 2023 y así lograr un uso de 75% de la capacidad de refinación del país, existe el riesgo de retrasos en las negociaciones para la contratación de tecnólogos y desarrolladores, como toda obra en que se requiere maquinaria especializada.

Pero además, siendo Pemex el gerente de proyecto, luego de que las empresas invitadas a participar en la licitación por este rol ofrecieron ofertas que superaban el presupuesto de 8,000 millones de dólares y el tiempo de ejecución de tres años, la propia estatal considera el riesgo de que se lleven a cabo ajustes de costo y tiempo en la conversión del libro abierto durante la contratación de materiales y servicios a terceros.

Para la construcción de la refinería se licitarán seis paquetes con distintos procesos, que van desde la construcción y puesta en marcha de grandes equipos como catalizadoras, hasta la preparación del terreno y construcción de obras auxiliares. En este punto, puede haber deficiencias en la interrelación entre los contratistas participantes, según considera el Plan de Negocios de Pemex.

Sincronía, problema

Sobre el sitio donde se cimentará la refinería: el puerto de Dos Bocas, en Tabasco, la estatal prevé un riesgo de falta de sincronía con las obras de infraestructura externa que no estarán a cargo de Pemex y que conllevaría posibles retrasos para la ejecución de las actividades al interior de la obra.

Finalmente, los diseños entregables de ingeniería pueden incurrir en procesos deficientes que retrasarían al resto de las actividades, pero además puede haber retrasos en la colocación de pedidos de equipos críticos adquiridos, lo que tampoco permitirá avanzar en otras áreas.

La estatal incluyó otros riesgos de ejecución por eventos diversos de desempeño de contratistas, disponibilidad de equipos y materiales, mano de obra, condiciones climáticas, y cambios de alcance en la refinería, cuya adjudicación de los seis paquetes principales de construcción se dará a conocer el próximo 27 de julio.

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