Expertos en materia de competitividad en el sector energético consideraron que la refinería de Dos Bocas, tal como está planteada para un proceso de 340,000 barriles diarios de crudo y un presupuesto de 8,000 millones de dólares para su construcción en tres años, debe cancelarse y sustituirse por opciones más viables como inversiones en otras actividades de Petróleos Mexicanos (Pemex) o una reducción de la obra a una capacidad de 100,000 barriles por día y la mitad de su valor.

Para Ramsés Pech, de Caraiva y Asociados, el gobierno está a tiempo de reconsiderar la ejecución de una o dos refinerías de tipo modular con entre 20,000 y 100,000 barriles por día de proceso de crudo en zonas estratégicas del país, lo que reduciría la distancia entre los centros de almacenamiento y reparto y las estaciones de servicio. Con ello se lograría bajar los precios de los combustibles por los costos logísticos.

“El costo de estas obras oscila en el mundo en alrededor de 4,000 millones de dólares y el tiempo de construcción, con estudios de factibilidad, no rebasa los cinco años”, comentó, “por ahora, no existe una lógica para la construcción de una nueva refinería debido a que se desconoce la vida útil que tendrán las seis restantes al concluirse sus reconfiguraciones”.

El analista consideró necesario entonces que Pemex y el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) elaboren estudios de factibilidad, ingeniería e incluso el diseño de la obra, pero posteriormente ejecuten licitaciones independientes para cada una de las etapas del proceso, las cuales deberán ser del tipo de asignación directa o invitación restringida en plazos reducidos para no frenar el proceso.

Cabe recordar que en enero el propio IMP concluyó que su ejecución era técnica y financieramente inviable, ya que se elevaría a un costo final de 14,740 millones de dólares. Así, el brazo técnico de Pemex y los operadores petroleros del país planteó dos escenarios alternativos al que mantiene el gobierno federal: uno, llevar a cabo este proyecto con 100% de fondos públicos, pero en Tula, Hidalgo, para evitar las labores de acondicionamiento, aunque los beneficios de la obra se reflejarían 20 años después de su arranque. El segundo escenario sería construir la refinería con 30% de fondos públicos y 70% de fondos privados.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) publicó que la refinería de Dos Bocas solo tiene 2% de probabilidad de éxito. En el análisis del Imco, en 98% de los escenarios previstos por un modelo econométrico el proyecto de inversión en la refinería Dos Bocas tal como está planteado genera más costos que beneficios.

“Una decisión como ésta puede generar una grave crisis de las finanzas públicas para todo el país. Como lo afirmó la SHCP, Pemex necesita tener un plan de negocios creíble y razonable. Para lograrlo, es necesario que la principal empresa de México se enfoque en inversiones que generen valor y no que lo destruyan”, afirmó el instituto.

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