Con la inminente apertura del mercado de la marihuana en Canadá, a partir del 17 de octubre, algunos gobiernos provinciales como Ontario y Alberta se preparan para permitir mayor participación de tiendas privadas interesadas en entrar a este novedoso y prometedor mercado.

Esta semana el nuevo gobierno de Ontario, encabezado por el conservador Doug Ford, anunciará la apertura del mercado del cannabis al sector privado, poniendo fin al control público de la venta de la hierba programado por el gobierno liberal, que planeaba su venta sólo en las tiendas que venden licor.

De esta forma las tiendas particulares podrán vender marihuana debidamente etiquetada. mientras que el gobierno provincial adelantó que seguirá teniendo el control de las ventas al por mayor, su distribución y de las ventas en línea.

La legalización de la marihuana obligó a los gobiernos provinciales a crear oficinas específicas para controlar este mercado y la calidad del producto. Al igual que existe con las tiendas exclusivas para vender licor, LCBO, se creó la Ontario Cannabis Store (OCS) que abriría unas 40 tiendas este año para abastecer el mercado.

La OCS planea abrir más tiendas para llegar a 80 en 2019 y a 150 en 2020. Ontario se unirá al modelo impuesto en Alberta en donde habrá tiendas controladas por el gobierno y tiendas privadas con licencia.

El gobierno de Doug Ford adelantó que en los próximos dos meses realizará consultas con las municipalidades, las agencias de regulación y grupos indígenas para afinar los detalles de las ventas privadas del cannabis.

“No creo que el gobierno deba pegar su nariz en todo”, declaró Ford, quien se define como un gobernador “abierto a los negocios”, para justificar la liberación del mercado de esta hierba, con la que el gobierno de Ontario planea captar mayores ganancias.

“Ontario estará listo (con sus tiendas) para el 17 de octubre en que se legalice el consumo recreativo de la marihuana y con un sistema que cumpla con el objetivo de esta legalización que es proteger a los jóvenes y eliminar el mercado ilegal”, dijo el vocero gubernamental Scott Blodgett.

La provincia más poblada de Canadá está por definir el precio final en que se venderá la hierba, estimada en unos 6.78 dólares por gramo.

Se prevé aplicar un impuesto especial al consumo de cannabis de un dólar por gramo o 10 por ciento en ventas superiores a los 10 dólares. Parte de lo recaudado por este impuesto especial será destinado a campañas de prevención sobre los efectos negativos de la marihuana.

El gobierno está dialogando con los productores para mantener un precio bajo en los mostradores que debilite las ventas en el mercado ilegal, pero que a su vez no afecte a los desarrolladores de esta planta.

La ley prevé que los canadienses podrán cultivar hasta cuatro plantas de marihuana en su casa, pero cada provincia tiene la discreción de impedirlo, como ya lo adelantaron las provincias de Quebec y Manitoba, que se oponen porque es “muy complejo controlar eso” y porque creen que esto será un conducto para abastecer el mercado ilegal.