La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) consideró que las dos propuestas económicas finalistas en la licitación para diseñar, construir, explotar, conservar y mantener por 30 años el viaducto La Raza-Indios Verdes-Santa Clara fueron no solventes , por lo que el concurso se declaró desierto.

Luego de 16 horas de haber tomado esa decisión, la dependencia hizo público el anuncio del proceso que se llevaba a cabo bajo el esquema de asociación público-privada, aunque no ofreció más detalles.

Omega Corp y Caabsa integraban uno de los dos consorcios que habían llegado a esa etapa (planteaba hacer los trabajos por 5,600 millones de pesos). El otro lo formaban Mota Engil México y Mota Engil Engenharia e Contrucao (que establecieron sus costos de trabajo en 4,217 millones de pesos).

Luego de haberse publicado la convocatoria de licitación, en mayo pasado, más de 20 empresas constructoras habían manifestado su interés por la obra, entre ellas OHL México (que enfrenta un polémico momento por grabaciones que vinculan a sus directivos con actos de corrupción e incluso se dijo que había recibido información anticipada sobre el viaducto porque les interesaba construirlo), que finalmente no presentó propuestas. GIA, China Harbour Engineering Company Mexico, ICA y Prodemex (del Grupo Empresarial Ángeles) también mostraron su interés en el proyecto.

Promotora y Operadora de Infraestructura (Pinfra) fue más allá y presentó su documentación, pero en la evaluación técnica fue descartada, por lo que solamente participaban ya dos grupos de empresas.

Entre las causales que argumentó la SCT para declarar desierto el proceso se encuentra el hecho de que todas las propuestas han sido descalificadas por no reunir los requisitos de las bases generales del concurso o cuando las ofertas económicas no fueran solventes .

El tema del pago inicial también era un elemento sustancial para la evaluación de la oferta económica y el grupo de Mota Engil no hizo ninguna propuesta, lo que indica un subsidio que el gobierno federal no tenía contemplado.

Experiencia fallida

Por el momento, las empresas afectadas no han manifestado su proceder por la decisión de la SCT y la declaratoria de fallo desierto se suma a la que hizo la dependencia en el 2011, cuando se tomó igual decisión en la licitación para construir el aeropuerto de Riviera Maya.

En ese momento Grupo México y GAP formaron un consorcio que impugnó el proceso por considerar que sus propuestas cubrían con lo establecido. A la fecha no se conoce el resultado de ese proceso legal, que impidió que se lanzara una nueva licitación sobre la misma obra.

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