En Dos Bocas, Tabasco, el presidente Andrés Manuel López Obrador, junto con Octavio Romero Oropeza, director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), y la secretaria de Energía, Rocío Nahle, colocaron la primera piedra del nuevo centro refinador del país y presentaron el Plan Nacional de Refinación este domingo, que incluyen presupuesto para la rehabilitación de las seis refinerías del sistema actual a partir del próximo año.

La refinería de Dos Bocas, cuyo costo estimado en el Plan de Desarrollo 2018-2024 asciende a 6,000 millones de dólares, tendrá una capacidad de 340,000 barriles de proceso crudo al día, para obtener 170,000 barriles de gasolina y 120,000 de diésel de ultra bajo azufre por diarios, es decir, 30% de las gasolinas que actualmente.

Con su puesta en marcha, en 2022 se procesarán en México 1 millón 863,000 barriles diarios de crudo, para una elaboración de 781,000 barriles de gasolina y 560,000 barriles de diésel por día, según el Plan de Refinación.

La refinería de Dos Bocas tendrá 17 plantas de proceso, 93 tanques y esferas y un sistema de generación de electricidad autosufiente mediante la cogeneración con vapores que se produzcan en la transformación industrial de la planta. En el pico de su construcción se crearán 23,000 empleos directos y 132,000 indirectos.

Ya en operación, manejará principalmente crudos pesados de 22 grados API. Estará edificadas sobre un terreno de 566 hectáreas de propiedad federal. Cabe señalar que en Pemex ya se cuenta con siete licencias de los mejores tecnólogos del mundo, que están vigentes y disponibles, aseguraron. 

La organización para la ejecución de la obra, constará de seis paquetes de construcción y se contempla seleccionar a las mejores firmas del mundo, con amplia experiencia en la construcción de refinerías, con las mejores prácticas de ética, transparencia y profesionalismo, aunque no se ha explicado si habrá una licitación pública internacional, invitación directa a los participantes o adjudicaciones directas, según las capacidades de los constructores.

De aquí, podrá salir el producto mediante buque tanques a Puerto Progreso y satisfacer la demanda en la Península de Yucatán; así mismo también podrán salir hacia el Puerto de Tuxpan y de ahí conectar a través del poliducto hacia el centro de la República, para sumarse al abastecimiento que cubren las Refinerías de Tula y Salamanca; también tendrán  la opción los barcos de descargar en la terminal de Pajaritos y ahí conectar al ducto que cruza hacia Salina Cruz, donde se abastece, en gran parte, al occidente de México, explicó la titular de Energía.

Rehabilitación de las seis refinerías existentes

Rocío Nahle expuso la nueva estrategia para el sistema nacional de refinación que con la infraestructura existente contempla volver a 1 millón 540,000 barriles diarios, que es la capacidad real de las seis refinerías del país. El primer año del gobierno, se rehabilitarán las seis refinerías, aumentando la producción en todas estas instalaciones.

De acuerdo con el programa, la refinería de Salamanca, en Guanajuato, será intervenida en dos etapas, en la primera se desarrollará el mantenimiento del tren de proceso  para que al final del 2019 sea capaz de producir el 75% de su capacidad.

La refinería de Minatitlán, Veracruz, que recientemente fue reconfigurada el programa demanda la atención esencial en este año del cambio de catalizador y rehabilitar la planta Mina 1 para que aumente la carga a mediados de año.

En tanto, en Madero, Tamaulipas está es la infraestructura más crítica, que tiene más de un año fuera de operación, sin embargo, se espera el arranque de una primera etapa el próximo mes de enero y el tren de refinación número 2 que se pondrá en operación en noviembre.

En Cadereyta, Nuevo León, la reconfiguración llevada a cabo arrojará el resultado de un mantenimiento profundo a los equipos  dinámicos y en el segundo periodo de su intervención estará aumentada su capacidad de procesamiento.

Para el centro de Salina Cruz, Oaxaca, derivado de los accidentes e incidentes en sus instalaciones, se diseñó un programa para reconstruir el sistema de recibo de crudo y distribución de plantas primarias, con lo que se buscará llevar a cabo la operación en ascendencia en forma paulatina para lograr en  diciembre del 2019 una producción de hasta el 70% de su capacidad.

Finalmente en Tula, Hidalgo, se prevé intervenir la planta de H-Oil que actualmente está abandonada y que es indispensable su rehabilitación para aumentar la producción de gasolinas,  y lograr la transformación de los residuos de vacío, que hoy son en gran parte desaprovechados.

“Con estas medidas, en un primer año esperamos disparar la producción en forma significativa.  Y a mediados del 2020 llegar a la meta final de producción de 600,000 barriles de gasolina por día”, dijo Nahle.

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