Los desafíos de América Latina y el Caribe en empleo están vinculados a un mejor desarrollo de programas de capacitación y desarrollo de competencias, pues pese a que se han hecho esfuerzos por atender los cambios económicos-productivos y tecnológicos, aún falta enfocarse a la evolución del objetivo clave de la capacitación laboral, que pasó del dominio de tareas específicas al desarrollo de competencias, estima la a Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

En el informe denominado Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe, el organismo internacional destaca que la capacitación y el desarrollo de competencias es fundamental para que se reduzcan las brechas externas e internas de productividad, pues se requiere una fuerza laboral con habilidades, competencias y conocimientos que se ajusten a la demanda de las empresas, así como a las necesidades y preferencias de las personas que buscan su inserción productiva al mercado de trabajo o mejoras de sus condiciones laborales.

Al identificar al nuevo contexto y sus desafíos del mercado laboral, la Cepal destaca que la escasez de trabajadores con las competencias adecuadas se ha convertido en un cuello de botella de la expansión económica, pero abre a la vez una oportunidad de incorporar al empleo a colectivos vulnerables en la medida en que se implementen políticas adecuadas de apoyo, en especial de formación y capacitación .

De ahí que considere que los indicadores de educación plantean un desafío enorme para el mediano plazo. Los déficits de competencias en lectura, ciencias y matemáticas generan restricciones para un buen desempeño en la formación profesional en ocupaciones de media y alta cualificación, e inciden posteriormente en la productividad.

Además, el bajo promedio de escolaridad de la población de 15 años o más representa un rezago comparado con el nivel mundial. La escolaridad promedio en la Argentina es de 9.3 años, en el Brasil de 7.5 y en Colombia de 7.7 años.

Hay en la región una paradoja, pues la oferta laboral joven es significativamente mayor que en otras regiones del mundo (un 69% del total de la población de América Latina tiene menos de 40 años), los sistemas educativos y de formación no logran retener y desarrollar a un ritmo suficiente las competencias que se demandan en la sociedad de la información y del conocimiento.