En lo que va del año, Petróleos Mexicanos no sólo produce menos crudo, sino que la estructura de la producción también acusa cambios. Durante los primeros cuatro meses del año, la extracción de aceite ligero y superligero alcanzó una participación de apenas 37% respecto de la producción total, su nivel mínimo en cuando menos una década.

A abril, de los 1 millón 672,000 barriles diarios de crudo que Pemex extrajo en promedio (cifra que fue 10.8% inferior a la del año pasado), alrededor de 623,000 barriles fueron de crudo ligero y superligero.

Con ello, la cuota de producción de 37% de este tipo de crudo, que es el de mayor valor, es 6 puntos porcentuales inferior a la de hace un año y 13 puntos menor a la observada durante el mismo periodo del 2016, cuando alcanzó un nivel de 50 por ciento.

De los 623,000 barriles diarios de aceite crudo no pesado extraídos por Pemex en lo que va del año, 484,000 barriles son de tipo ligero y 139,000 barriles de tipo superligero.

Debido a viscosidad alta, contenidos elevados de azufre, metales y asfaltenos, y bajo rendimiento de destilados, los crudos pesados son más difíciles de refinar, todo lo contrario a lo que sucede con los aceites ligeros.

El crudo ligero es el más utilizado en México para la refinación y elaboración de petrolíferos, pues el sistema nacional de refinación —conformado por seis refinerías— fue diseñado para funcionar con aceite de este tipo.

“Se necesitarían alrededor de 100,000 millones de dólares por año a partir del 2020, para producir crudo ligero. ¿De dónde saldrá ese dinero? ¿Del presupuesto? Allí no hay, por lo que se tiene que traer de privados”, afirmó Ramsés Pech, analista de temas energéticos.

La cada vez mayor escasez de crudo ligero nacional hizo que en octubre del año pasado Pemex tomara la determinación de importar aceite de este tipo, con el propósito, dijo en ese momento, de “mejorar la dieta de petróleo que se utiliza en el Sistema Nacional de Refinación (SNR), lo que permitirá obtener productos destilados de mayor valor económico como gasolinas y diesel”. En ese momento, Pemex confirmó la compra de cuatro cargamentos de crudo ligero a la empresa de refinación Philips 66 por 1 millón 400,000 barriles.

Para el 2019 la estrategia programática del Presupuesto de Egresos de la Federación prevé la importación en el año de hasta 33.9 millones de barriles de petróleo crudo ligero para fines de refinación en el país.

A pesar de que la contabilidad de la balanza comercial de México que lleva el Banco de México no registra explícitamente la importación de petróleo ligero en lo que va del año, sí se observa actividad en un rubro de aceites crudos de petróleo denominado “los demás”.

México importó un equivalente a 31,700 barriles por día de crudo en noviembre, de 17,800 en diciembre y de 15,100 en enero, según cálculos de Reuters usando como referencia precios de crudo ligero de Estados Unidos para venta spot, con datos del banco central.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador trabaja actualmente en el restablecimiento de la capacidad productiva de las seis refinerías del país e incluso tiene el plan de construir una nueva, en Dos Bocas, Tabasco, con el propósito de disminuir la dependencia del combustible importado, que tiene una cuota que fluctúa entre 75 y 80% del mercado en el último año.

No obstante, la disponibilidad de crudo para el funcionamiento de las refinerías es uno de los más grandes retos. De duplicarse el uso de capacidad de las seis refinerías actuales, de 35% a 70% se requerirían casi 1.1 millones de barriles de aceite diarios, para su funcionamiento, lo que implicaría exportar 40% menos crudo al finalizar el año.

[email protected]