Cathay Pacific Airways ha anunciado este viernes en la televisión estatal china, CCTV, la renuncia de su consejero delegado, Rupert Hogg. Después de que algunos de sus empleados se unieran a las protestas en favor de la democracia en Hong Kong hace unas semanas, la aerolínea ha sido sometida a una severa vigilancia por Pekín a través del regulador de aviación chino.

La aerolínea despidió esta semana a dos empleados participar en las propuestas, después de que la Administración de Aviación Civil de China (CAAC) exigiera la suspensión del personal que participó o apoyó las movilizaciones. “Cathay es solo el comienzo” dijo a Bloomberg el fundador de la consultora Endau Analytics, Shukor Yusof. “China está mandando un mensaje a otras corporaciones en Hong Kong de que esto también les puede pasar a ellas”.

Además, Cathay ha estado bajo presión al verse obligada a suspender centenares de vuelos cuando las protestas alcanzaron el aeropuerto. Los hongkoneses llevan manifestándose varios meses en protesta por una ley de extradición que permitiría a la Justicia de la ex colonia enviar detenidos a China. La protesta ha derivado en una gran movilización contra el control de la diudad por parte de Pekín.

Todos los pilotos y empleados de la aerolínea necesitan, dede la semana pasada, una aprobación extraordinaria de las autoridades chinas para entrar en el espacio aéreo chino, lo que afecta no solo a los vuelos de Cathay a la China continental (suponen alrededor de la mitad del beneficio de la firma) sino también en los que tienen destino en Estados Unidos y Europa. Así, Cathay Pacific está en mínimos desde 2009.

Paul Loo, el responsable comercial de la empresa también renunció, según declaraciones de la aerolínea. Hogg dijo que estas habían sido "semanas difíciles" para la aerolínea y que Loo y él debían asumir la responsabilidad como líderes de la compañía, sin concretar más. El consejo de adminsitración de Cathay ha secundado las palabras de Hogg y ha afirmado que la renuncia es una toma de responsabilidad de la situación vivida durante las revueltas.

El presidente de la aerolínea, John Slosar, dijo que los recientes incidentes habían cuestionado el compromiso de Cathay con la seguridad de los vuelos y pusieron bajo presión su reputación y marca, tras una semana de investigaciones llevadas a cabo por el regulador de aviación chino.

"Esto es lamentable ya que siempre hemos hecho de la seguridad nuestra máxima prioridad", dijo en un comunicado. "Por lo tanto, creemos que es hora de establecer un nuevo equipo administrativo que pueda restablecer la confianza y llevar a la aerolínea a nuevas alturas".