Los principales bancos latinoamericanos coinciden en que México se ha convertido en la mayor preocupación dentro de la región respecto al crecimiento de generación renovable, por el potencial del país y el momento político por el que transita, en que la administración saliente dejó un marco regulatorio inconcluso sobre certidumbre tarifaria, de gestión social y ambiental e infraestructura de transmisión y distribución de energía intermitente, mientras el gobierno que llega no ha sido claro en cuanto a los cambios que pueden frenar el mercado implementado.

Así lo explicó a El Economista Rodrigo Villamizar, director de la gestora financiera y tecnológica Kaiserwetter, luego de participar en la reunión entre bancos de alto nivel del Congreso Airec 2018 en Bogotá, Colombia, donde se reunieron tanto representantes de bancos locales como globales que financian proyectos en el ámbito comercial y de desarrollo.

“La conclusión de todos los interesados es que México está en el ojo del huracán y los próximos meses serán decisivos para determinar si los financiamientos que requieren los proyectos del país son posibles”, aseguró Villamizar.

A pesar de que las subastas de largo plazo ofrecen certidumbre sobre los ingresos que obtendrán los inversionistas con contratos a 15 o 20 años, la posibilidad de que el gobierno mexicano manipule las tarifas a los consumidores finales implica que habrá distorsiones en el naciente mercado mayorista que sólo involucra al gobierno del país como gestor de la red.

De ahí que las declaraciones sobre congelar precios para los distintos sectores preocupan a los participantes de los mercados acerca de si se despachará o no su energía y si sus proyectos resultarán convenientes.

Además, Villamizar recordó que las redes de transmisión en México están saturadas y que los proyectos de ampliación han avanzado mucho más lento de lo que se consideraba, sin que incluso se hayan concretado los proyectos de mayor envergadura. Sin embargo, para el crecimiento de al menos 3% anual de la demanda con una importante ampliación de la base renovable de generación en la canasta se requieren redes inteligentes también en el sector de distribución, que puedan transformar voltajes y medir flujos en dos direcciones rumbo a una verdadera red de generación distribuida.

Finalmente, recordó que el marco legal sobre negociaciones con las comunidades en materia social y ambiental es muy ambiguo y provoca retrasos importantes en los proyectos.