A lo largo del 2016 los precios del diesel y de las gasolinas Magna y Premium se mantuvieron dentro de una banda de flotación, calculada a partir de los precios vigentes en el 2015 y con un margen de más/menos 3 por ciento. Sin embargo, entre enero y diciembre los precios de referencia de las gasolinas Magna y Premium crecieron 32 y 28%, respectivamente, mientras que el del Diesel registró un incremento de 37 por ciento.

Así, debido a que el precio de venta de los combustibles tenía límites predeterminados, el incremento de los precios de referencia operó en detrimento del Impuesto Especial a Productos y Servicios -diseñado como una cuota fija -, por conducto de la cuota complementaria. Es decir, mientras que los precios de gasolina al consumidor se mantuvieron durante la segunda mitad del año en el máximo permitido por la banda de flotación, la participación de los precios de referencia de los combustibles pasó entre enero y diciembre, en promedio, para diesel y gasolinas de alto y bajo octanaje, de 41 a 51 por ciento. Mientras tanto, el IEPS recabado, una vez restada la cuota complementaria y el estímulo fiscal, paso en promedio, durante el mismo periodo, de 29 a 19% del precio final.

Por lo anterior el cálculo de precio máximo que entrará en vigor a comienzos del 2017 obedece a un ajuste que pretende aclimatar al mercado mexicano a los vaivenes del mercado internacional, transmitiendo a los consumidores la presión ejercida por el precio internacional del combustible y la depreciación cambiaria; puesto que, sin el efecto de la cuota complementaria, que mantenía el precio de la gasolina dentro de la banda de +/- 3%, el precio de los combustibles habría superado en diciembre los 15 pesos por litro.

Abastecen compras externas

El aumento promedio de hasta 20.1% a la gasolina a partir de este fin de semana se da en un contexto donde la producción de este combustible en Pemex continúa cayendo, a la par de más dependencia de las compras al exterior.

De acuerdo con información de Pemex, entre enero y noviembre del 2016 se produjeron en promedio 333,000 barriles diarios de gasolina, mientras que el volumen de ventas nacionales ascendió a 817,000 barriles diarios, por lo que sólo 40.7% de la gasolina vendida por la empresa petrolera fue procesada en el país, mientras que 69.3% restante fue importada. Cabe añadir que durante el periodo mencionado la producción local declinó 32%, mientras que el volumen importado registró un incremento de 12 por ciento.

Lo anterior refleja tanto la insuficiencia de la industria de refinación local como la dependencia del sector del mercado internacional y, por lo tanto, la vulnerabilidad del mismo frente a la variación de los precios internacionales y a otras variables de enlace con el mercado mundial.

El sector de refinación estadunidense es el principal proveedor del mercado mexicano de gasolina. Así, de los 483,000 barriles diarios importados registrados por PMI Comercio Internacional (Pemex), alrededor de 225,000 provienen de los Estados Unidos, según estimaciones de la Unidad de Inteligencia de El Economista, calculadas a partir de información sobre el volumen de exportación total de gasolina de Estados Unidos hacia México, publicada por la EIA.

En este sentido, México es el país que adquiere más gasolina en el mercado estadunidense, pues en lo que va del 2016 casi 52% de las exportaciones estadunidenses tuvo a nuestro país como destino.

No obstante, en los últimos años los productores estadunidenses han comenzado a diversificar más su mercado, pues la participación de México pasó de 80% en el 2008 a casi 60% en el 2016. Además, en el presente año, exportaron a 46 países, mientras que, en el 2008, apenas comerciaban gasolinas con 26 destinos.

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