En nuestra opinión, este podría ser el mejor momento de la historia reciente para invertir con un enfoque activo en renta variable estadounidenses.

En los últimos años, los índices pasivos tuvieron un rendimiento superior a los gestores activos, a la vez que los mercados de renta variable estadounidense se concentraron más y disminuyó la dispersión: la concentración de los cinco valores más grandes del S&P 500 había estado aumentando desde el 2013 y alcanzó un máximo del 24% en 2020, cuando Alphabet, Amazon, Apple, Facebook y Microsoft se beneficiaron del aislamiento en casa obligatorio, tiempo en el que las personas utilizaron con mayor frecuencia la tecnología para comunicarse, hacer compras y trabajar. Los rendimientos de las cinco acciones más grandes no solo se beneficiaron del aumento de los ingresos, sino también de la caída de los tipos de interés, que redujo el costo del capital y favoreció valoraciones más altas, especialmente en el caso de los activos de largo plazo, como las acciones de rápido crecimiento. La rentabilidad de estas cinco acciones de mega capitalización fue del 55.8% en el 2020, por lo que los gestores activos tuvieron dificultades para mantener el ritmo, pues el resto del S&P 500 obtuvo una rentabilidad del 10.8%.

La reflexión de la economía estadounidense, impulsada por la distribución de vacunas, el estímulo económico y la política monetaria suave, está contribuyendo a una mayor amplitud y dispersión del mercado, a medida que los valores cíclicos han comenzado a superar al pequeño grupo de acciones que más se beneficiaron del aislamiento en casa obligatorio que llevó a la alza a los mercados bursátiles en el 2020.

A lo largo de la historia, ha habido una correlación positiva entre la dispersión de los rendimientos y el rendimiento superior de los gestores activos con respecto a sus índices de referencia. Esto significa que los gestores activos suelen obtener rendimientos superiores cuando las dispersiones son elevadas, mientras que un enfoque pasivo obtiene mejores resultados cuando no hay dispersión de  rendimientos. Asimismo, las correlaciones más altas entre los rendimientos de las acciones tienden a favorecer a las inversiones pasivas, mientras que las correlaciones más bajas suelen favorecer a las activas. Actualmente, las dispersiones de los rendimientos son elevadas y las correlaciones muestran una tendencia a la baja luego de alcanzar máximos casi históricos, lo que favorece la gestión activa.

La rotación de valor que inició en el cuarto trimestre del 2020, caracterizada por un fuerte rendimiento superior de las acciones de valor y cíclicas, crea además condiciones de mercado que deberían favorecer un enfoque activo en la renta  variable estadounidense.

La concentración de mercado alcanzó su último punto más alto en el 2000. A medida que la concentración en el índice S&P 500 disminuyó después del 2000, 59% de los fondos activos de renta variable estadounidense de gran capitalización obtuvieron una rentabilidad superior a la de sus índices de referencia entre el 2000 y 2005, ya que los inversionistas se apartaron de los nombres de tecnología, medios de comunicación y telecomunicaciones que habían impulsado la concentración de mercado durante la década de 1990. Consideramos que actualmente este entorno es similar y podría proporcionar un viento a favor para los gestores activos durante algún tiempo.

Los gestores activos que integran los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) en sus análisis podrían tener una ventaja adicional en este entorno, dado que los inversionistas se centran cada vez más en las soluciones de inversión ESG y los gestores activos tienen una mayor capacidad para evaluar subjetivamente la posibilidad de que las empresas mitiguen sus riesgos ESG y mejoren sus perfiles ESG con el tiempo. Estos importantes aspectos de identificar y promover inversiones sostenibles y socialmente responsables resultan menos posibles en el caso de vehículos de inversión pasiva gestionados de forma sistemática.

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