Desde el 10 de marzo pasado en que comenzó el descenso más profundo en los precios de los hidrocarburos —que en lo que va del año han descendido en promedio casi 70%— las principales petroleras del mundo han anunciado recortes en sus gastos, desinversiones en proyectos que no sean rentables y la posibilidad de acceder a sus líneas de crédito para mitigar los efectos de estas pérdidas de ingresos, sumadas a la caída en la demanda y reducción del personal operativo ante la contingencia por el Covid-19.

La primera de las gigantes en anunciar recortes fue la estadounidense Chevron, que perfiló un ahorro de 2,000 millones de dólares en reducción de costos desde la segunda semana de marzo.

Su estrategia, según informó a Reuters, podría consistir en aumentar drásticamente su producción de shales terrestres, desinvirtiendo en exploración en aguas profundas. Le empresa requiere un costo máximo de 55 dólares por barril, según analistas, cuando en lo que va del año, el West Texas Intermediate lleva una cotización promedio de 51.5 dólares, luego de que durante marzo ha promediado 31 dólares por barril, tras la falta de acuerdos para establecer la oferta entre los países de la OPEP con Rusia y sus aliados petroleros.

En tanto, Shell anunció iniciativas para contar con hasta 9,000 millones de dólares como flujo de efectivo, además de la continuidad de su programa de desinversión en activos no estratégicos por más de 10,000 millones de dólares entre el 2019 y el 2020.

La angloholandesa aseguró que perseguirá una reducción de los costos operativos por hasta 4,000 millones por año durante los próximos 12 meses en comparación con los niveles del 2019. Además, su junta de gobierno determinó no continuar con su programa de recompra de acciones, luego de la finalización del último de estos tramos.

Por otro lado, la francesa Total anunció la semana pasada que recortará su gasto de capital en 20% a menos de 15,000 millones de dólares este año. Asimismo, proyecta ahorros por 500 millones de dólares en reducciones de costos operativos y de igual forma suspendió su programa de recompra de acciones, según informó a la Bolsa de París.

Tan sólo en México, la Comisión Nacional de Hidrocarburos aprobó que, por los malos resultados obtenidos en sus actividades, Total culminara la renuncia al único bloque petrolero que obtuvo como operadora en aguas profundas del Golfo de México, de la Ronda 1.4, con lo que se hizo acreedora a una multa de 21.242 millones de dólares por haber llegado a un cumplimiento de menos de 79% en el programa mínimo de trabajo al que se comprometió.

A su vez, Darren Woods, presidente y director ejecutivo de ExxonMobil Corporation aseguró que “con base en este entorno sin precedentes, estamos evaluando todos los pasos apropiados para reducir, significativamente los gastos de capital y operativos en el corto plazo”.

Entre el arranque de enero y el 26 de marzo, las acciones de esta empresa se han depreciado en 23% en la Bolsa de Nueva York, por lo que también se retiró del campo en aguas profundas al que renunció Total como operador, ya que la texana contaba con 50% de participación como socio financiero.

Por su parte, Petróleos Mexicanos aseguró que para hacer frente al escenario de estrés financiero que se vive hoy en el mundo por la reducción del precio del petróleo y las pérdidas derivadas del coronavirus cuenta con 100% de disponibilidad de sus líneas de crédito revolvente en dólares. El monto total de disponibilidad inmediata que tiene la empresa en dichas líneas de crédito asciende a 7,850 millones de dólares. Asimismo, tiene disponibles 20,000 millones de pesos en líneas revolventes en moneda nacional.

El director general de la empresa, Octavio Romero Oropeza, detalló que durante el 2019 la estatal petrolera tuvo un costo de extracción promedio de 14.2 dólares por barril, por lo que, en línea con los planes de la presente administración, las actividades se concentrarán en aguas someras y campos terrestres, por lo menos durante los próximos meses.

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