El presidente de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami), Andrés Peñaloza Méndez, afirmó que el 2019 cerró con ganancia para el poder adquisitivo de los trabajadores con un incremento de 14% real y en el 2020 “continuaremos con las mismas políticas”.

Entrevistado tras la firma de convenio con el Coneval para establecer nuevos parámetros de medición, explicó que “por primera vez podemos dejar constancia de que hubo una recuperación real de los salarios. No basta con destacar incrementos históricos —como en el 2019 de 16% y en el 2020 de 20%— porque se pueden anular si no hay una acción pública, directa e indirecta, garantizando mercados competitivos para que no haya abusos”.

Al incremento de 16.2% que se otorgó para el 2019 habría que restarle la inflación general, que fue de 2.83%, “es contundente la recuperación del poder adquisitivo. Vamos por la ruta correcta”, sentenció.

Asimismo, comentó que los salarios contractuales —entre empresas y sindicatos— también se vieron beneficiados, “normalmente las revisiones contractuales pactaban uno o dos puntos porcentuales por arriba de la inflación, lo cual permitió una recuperación adquisitiva. Ése no es ámbito nuestro, pero es obvio que la relevancia que tiene la fijación de los salarios mínimos se ha convertido en un referente. Lo que estamos cuidando es que no se generen distorsiones en el resto de la estructura de remuneraciones que puedan descarrilar la política de recuperación de salarios mínimos”.

Nueva canasta de medición salarial

Peñaloza Méndez destacó que los indicadores nuevos permitirán medir de manera clara y transparente el comportamiento y efecto de los salarios, empezando porque “cambiará el enfoque, será de defensa de los derechos humanos. Hay un conjunto de bienes y servicios que están asociados al ejercicio derechos económicos, sociales y culturales y que deben ser incluidos. La canasta básica actual del Inegi contempla 84 bienes y servicios, y es muy probable que la nueva canasta sea superior”.

Hizo un llamado a revisar sectores como el agropecuario, pues es donde se tuvo un mayor efecto en el gasto, y se dieron incrementos importantes en huevo, azúcar, sopa y chocolate. “Recomendamos que se profundice en las políticas en el sector agropecuario para garantizar mercados competitivos, porque 33 productos están asociados a este sector y representan 42% de la canasta básica y se apreciaron incrementos muy por arriba”.

Destacó que desde hace 32 años no se revisa ni actualiza la canasta básica establecida en 1988 y “ante la necesidad de disponer de guías y documentos metodológicos que describan la forma, criterios e indicadores para conformar y actualizar la canasta básica, la Conasami trabaja, desde el año pasado, en construir un cesto de bienes y servicios asociados a los salarios mínimos”, agregó.

Aconsejó considerar una mayor inversión pública en transporte y alentar la prestación por parte de las empresas en este rubro, que significa 10.5% de la canasta básica.

“Emular el transporte subsidiado como ocurre con el metro o transporte eléctrico en la Ciudad de México, donde se verificó una leve alza (1.04 por ciento). En cambio, en transportes concesionados, los incrementos fueron mayores al promedio de la canasta básica”.

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