El plan de reactivación económica dado a conocer por la Secretaría de Economía es “simplemente la intensión de trabajar” con diversos sectores, pero cuenta con temas que contradicen la política del presidente Andrés Manuel López Obrador, como son los estímulos fiscales, por tanto, el programa es una estrategia de buenos deseos, sostuvo el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

El organismo aglutinado en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) refirió que la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier señaló que, en busca del incremento del valor agregado local, habrá que trabajar con la Secretaría de Hacienda para “lograr estímulos fiscales”. Sin embargo, en este tema la posición del Ejecutivo parece ser contraria.

A través de su Análisis Económico semanal, el CEESP calificó al programa de la Secretaría de Economía “como un primer paso, pero se queda corto por ahora”.

Por tanto, los analistas del sector empresarial consideraron que se requieren de acciones de política económica más profundas para estos tiempos difíciles. “Se requiere una acción más amplia, con la participación de otras dependencias y de los sectores social y privado, a fin de romper la inercia de la pandemia y dinamizar la actividad económica”.

El CEESP pugnó a las autoridades federales a que haya mensajes claros de la intención, de parte de todo el gobierno federal, por implementar medidas eficientes de apoyo a las empresas, que “sin dádivas ni condonaciones”, pueda llevar a la generación de empleo, a los ingresos de los hogares y a la salud. Ello, además de recuperar cuanto antes la confianza de los inversionistas.

“Aún es tiempo de cambiar el rumbo en favor de la economía y de las únicas fuentes de bienestar social duradero y sostenible”, se pronunció el organismo de CCE.

Alertó que la recuperación en “V” que algunos anticipaban, parece haberse detenido a finales del año pasado, incluso —sostiene— hay señales de que es probable que la recuperación se dará en forma de “W”, aunque con la parte derecha mucho más prolongada.

Es probable de que se presente un nuevo estancamiento antes de que se logre una recuperación sostenida, aunque sea a niveles muy bajos de crecimiento. El declive de la actividad productiva que comenzó desde 2019 y que se recrudeció gravemente el año pasado, se ha añadido un rebrote, o más bien una aceleración en el número de contagios por Covid-19, que ha obligado a ampliar medidas de confinamiento —el semáforo rojo— en diversas entidades.

Los analistas del CEESP afirmaron que es de esperarse que con los semáforos rojos y la ausencia, hasta ahora, de políticas públicas que protejan a las empresas y al empleo, así como a los hogares, de los efectos de la emergencia sanitaria, “el dinamismo de la economía será menor al que se contemplaba hace sólo algunas semanas”.

lilia.gonzalez@eleconomista.mx