La operación de dos aeropuertos en el centro del México (Santa Lucía y el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México) no es viable e incrementaría los costos de operación de las aerolíneas, lo cual impactaría a los clientes de “manera catastrófica”, aseguró el presidente de la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), Sergio Allard.

Además de incremento de tarifas, la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad México (NAICM) generaría pérdida de empleos e  incertidumbre por las inversiones que ya han realizado las empresas y que no se pueden cambiar de un día para otro.

“Las aerolíneas afiliadas como Volaris, VivaAerobus y Aeroméxico han invertido en sus planes de renovación de flota más de 25,000 millones de dólares (que suman más de 200 aviones) en la última década. Ya están los compromisos hechos por las expectativas de crecimiento que hay y no podemos modificar”, comentó por la tarde.

Allard participó junto con el director internacional del Centro para el Desarrollo de Sistemas Avanzados para la Aviación de la Corporación Mitre, Bernardo Lisker, en un pánel organizado por la Academia de Ingeniería de México, sobre el nuevo aeropuerto, en el cual se destacaron los aspectos técnicos de la principal obra de infraestructura del sexenio.

El representante de Canaero también manifestó la necesidad de que México no pierda competitividad ante otras naciones, afectando su turismo y comercio.

MITRE reitera inviabilidad

De vista por México, Lisker participo este miércoles en dos actos públicos donde reiteró que la propuesta de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), candidato presidencial de Morena, de cancelar la construcción del nuevo aeropuerto y desarrollar la base militar de Santa Lucía en el Estado de México como terminal internacional y continuar con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México es “contundentemente inviable desde el punto de vista aeronáutico”.

Por la mañana, aseguró que luego de analizar la propuesta que le presentaron a finales del 2015, concluyeron que está hecha de buena voluntad pero no resuelve el problema de interferencia mayor en las aproximaciones y despegues que hay en la zona de San Mateo (donde hay un radar que guía a las aeronaves) si funcionaran las dos terminales.

Dicha situación genera un riesgo para las operaciones de las aerolíneas, que desde su punto de vista no dejaría pasar la autoridad mexicana y una posible solución es reducir la cantidad de operaciones aéreas, lo que iría en contra del crecimiento turístico y comercial del país.

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