Varias agencias de Naciones Unidas hicieron un llamado a las autoridades mexicanas para que ratifique las normas sobre trabajo decente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a fin de garantizar la no discriminación y la igualdad de oportunidades laborales entre mujeres y hombres.

En México, 2.4 millones de personas son trabajadores y trabajadoras en el hogar de manera remunerada, lo cual representa prácticamente el 5% de la población ocupada en el país.

De estas personas 95% son mujeres. De ellas, el 85.8% realizan tareas de limpieza en hogares particulares, 8.2% son cuidadoras de personas y 5.0% son lavanderas y planchadoras en casas particulares. Un tercio de las mujeres trabajadoras del hogar empezaron a trabajar siendo niñas.

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En el marco del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, conmemorado el día 30 de marzo de cada año, las oficinas en México de ONU Mujeres, OIT y del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) instaron a las autoridades y a la sociedad a garantizar y respetar los derechos de los y las trabajadoras del hogar y prevenir y eliminar cualquier tipo de discriminación en la ley y en la práctica y reiteran su plena disponibilidad para seguir trabajando conjuntamente con el Estado y la sociedad mexicanos en favor del respeto y protección de los derechos humanos de todas las personas.

Las agencias de la ONU señalaron que si bien el trabajo remunerado en el hogar es una fuente de empleo fundamental para las mujeres, las trabajadoras domésticas remuneradas enfrentan condiciones laborales sumamente desiguales en términos de salario, jornada de trabajo y prestaciones sociales. Casi 35% de las mujeres ocupadas en el trabajo doméstico remunerado tienen ingresos equivalentes al salario mínimo o menor; y casi una de cada cuatro no cuenta con estudios de primaria.

En la región, mujeres migrantes, indígenas y afro-descendientes están sobrerrepresentadas en estos trabajos que son altamente precarios y mal remunerados.

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Por lo tanto, recordaron que el Convenio 189 de la OIT promueve la equiparación de los derechos de las trabajadoras domésticas con los que se establecen en la legislación para los demás grupos de trabajadores, en temas como la fijación de la jornada laboral, los días libres a la semana y el acceso a la licencia remunerada de maternidad.

La cobertura de la seguridad social que implica el Convenio también puede contribuir a superar los obstáculos de acceso que surgen de las particulares condiciones de trabajo y contratación; las dificultades de fiscalización en los hogares privados; la ausencia de un contrato de trabajo; la falta de conocimiento de los derechos laborales, y la variabilidad en el número de empleadores y los horarios. El Convenio también incluye prevención de abuso, acoso y violencia contra las trabajadoras del hogar, mayor acceso a los procedimientos de resolución de conflictos y la creación de medidas para bajar la informalidad.

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