Una de las grandes apuestas de la farmacéutica Pfizer en México para que sus terapias puedan llegar al paciente es con nuevos y arriesgados modelos de comercialización, en particular con las instituciones del sector público.

“Es un cambio muy importante el que queremos instrumentar aquí con cada lanzamiento; son modelos realmente innovadores de acceso que implican acordar con el gobierno el pago por resultados en vez de pago por tratamiento”, señaló Rodrigo Puga, el aún director general de Pfizer.

Entrevistado en sus últimos días en México, pues está por irse a Nueva York para asumir la vicepresidencia global de Marketing en la megafarmacéutica estadunidense, el directivo explicó en entrevista con El Economista que en Pfizer están poniendo todo su empeño y está comprometido en ello para que logren funcionar los esquemas de riesgo compartido.

Dijo que en el transcurso del 2020, Pfizer prepara el lanzamiento en México de cuatro nuevos medicamentos que ya han sido aprobados por la Cofepris; tres de ellos para cáncer (de mama, pulmón y riñón) y uno más para artritis reumatoide.

“No es sólo lanzarlos, sino hacer que lleguen a las manos de los pacientes que los necesitan”. Por ello, dijo, lo que plantean a las autoridades es: “Ya no pagues por el número de cajas, comprimidos o inyectables, sino midamos a una población de pacientes y después de un tiempo vemos resultados y me pagas”. Expuso que son distintos los esquemas de riesgo compartido y van desde “pagas por el que sí funcionó o pagas un promedio para el resultado de salud que lograste en determinado padecimiento”. Y en ese sentido puede ser con base en programas individuales de acompañamiento a los pacientes y de ser el caso también el paciente pueda cubrir una parte.

¿Esos modelos de pago por resultado implican contratos multianuales?

Sí. Esta administración ha manifestado que está abierta a estos modelos multianuales e innovadores, con todo lo que eso implique: más de un año, pago por resultados, riesgo compartido, limitación de riesgo. De hecho ya se han empezado a adoptar (con antirretrovirales y hemofilia).

Reconoció que la dificultad para estos modelos creativos es encontrar la manera de tener parámetros claros para medir resultados.

Tiene su complejidad, dijo, pero si el reto es ampliar el acceso tenemos que hacer todo para lograrlo, pero con claras reglas del juego sin perder de vista que son productos con valor que salvan vidas y para la empresa debe generar rédito económico.

En este sentido sobre el debate de cuál es el valor de los medicamentos, destacó que se debe mantener el equilibrio con la protección de propiedad intelectual, pues en muchos casos es incalculable si se salva la vida a un paciente. Dio el caso de un antibiótico que recién lanzaron para pacientes de cuidados intensivos cuya infección ha resistido a todos los antibióticos. Ya llevan más de 1,500 pacientes en el mundo que estaban desahuciados y con esa nueva terapia se salvaron. ¿Cómo cuantificar esa aportación de un medicamento?, se preguntó.

Igualmente, comentó sobre la investigación que llevan en fase 2 para una posible cura de la hemofilia, y que si la logran tendría que ser valorada por el mundo compensándole a la empresa que la desarrolló.

Sobre el cierre del 2019, en medio de una contracción del mercado público de medicamentos en general, Pfizer en su portafolio de biofarma logró compensarlo con crecimientos de doble dígito en algunas categorías como hospitales donde creció 11% y en oncología en 10%, de modo que la contracción de Pfizer fue mucho menor que la de sus competidores.

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