El consejo de vigilancia PSA Peugeot Citroen dio luz verde este martes a la entrada del Estado francés y del chino Dongfeng en el capital del fabricante de automóviles francés, lo que pone fin a 200 años de control de la familia Peugeot.

"El consejo de vigilancia ha concluido y ha validado todas las operaciones", dijeron a la AFP fuentes cercanas al caso.

Los detalles completos del acuerdo aprobado se darán a conocer el miércoles, así como los resultados de 2013, que según los analistas, seguirán en rojo.

El acuerdo final se firmará a finales de marzo durante una visita del presidente chino, Xi Jinping, a París.

Según las fuentes, el protocolo de acuerdo, no vinculante, prevé la inyección de 3,000 millones de euros en el capital del primer fabricante de coches francés, que se ha visto duramente afectado por la crisis.

El Estado francés y la empresa estatal Dongfeng, segundo fabricante de automóviles chino, prevén desembolsar cada uno 800 millones de euros.

Ello diluirá la parte de la familia Peugeot, que ha mantenido durante más de 200 años el control de la empresa, pasando del 25.4% al 14% y que perderá sus derechos de voto doble que le aseguraban actualmente el 38.1% de los derechos.

También se reducirá el número representantes en el consejo de vigilancia de cuatro a dos, y Thierry Peugeot perderá la presidencia de dicho consejo.

El objetivo de esta ampliación de capital es apuntalar al fabricante (90,000 empleados en Francia), que en 2012 registró 5,000 millones de euros de pérdidas por el hundimiento del mercado automovilístico europeo.

También ha consumido 3,000 millones de euros de liquidez, pero espera haber reducido a la mitad este ritmo el año pasado.

PSA se ha visto obligado a adoptar una serie de medidas para reducir los costos y mejorar la rentabilidad de sus plantas.

La más emblemática fue el cierre de su fábrica de Aulnay-sous-Bois, en la región parisina, así como la supresión de 11,200 puestos de trabajo en Francia.

Tras el fracaso de su acercamiento al estadounidense General Motors, Peugeot cuenta con Dongfeng para acelerar su internacionalización.

Las dos entidades ya tienen tres plantas conjuntas en China, estudian construir una cuarta y tienen en el punto de mira al sureste asiático. PSA también contempla dotarse con una fábrica en Europa occidental para fabricar los pequeños vehículos.

MIEDO A LA LLEGADA DE LOS CHINOS

"En los talleres, la gente dice que nos van a comer los chinos", confiesa Christian, 57 años. Los trabajadores temen la deslocalización.

No obstante, una cláusula prevé también que los tres principales accionistas (los Peugeot, el Estado y Dongfeng, que tendrán cada uno 14% del grupo) no puedan aumentar su nivel de participación durante 10 años, con el objetivo de limitar la influencia de Dongfeng.

El órgano de vigilancia también aprobó la creación de una empresa conjunta entre la filial bancaria de PSA y el banco español Santander. Según el diario económico francés Les Echos, la operación permitirá al francés recabar mil millones de euros.

Eso contribuirá a la solidez del Banco PSA Finance cuando expire la garantía pública de 7,000 millones de euros a finales de 2016, explica el diario.

Asimismo, el consejo de vigilancia analizó la entrada en funciones del nuevo presidente del grupo, el portugués Carlos Tavares, prevista para finales de marzo que también se ocupará de la gestión operativa. El presidente saliente, Philippe Varin, se concentrará en la conclusión de las negociaciones con el Estado y Dongfeng.

Para el ministro francés de Industria, Arnaud Montebourg, la entrada del Estado francés en el capital del grupo es una "decisión de patriotismo económico e industrial".

El fin de la supremacía en el grupo de la dinastía Peugeot no ha estado exenta de disensiones familiares. El presidente del consejo de vigilancia de PSA, Thierry Peugeot, reprochó en enero a su primo Robert Peugeot, presidente del holding familiar FFP, de llevar a cabo una "estrategia de desinversión de Peugeot" y de "desinteresarse " del grupo.

ERP