La firma de un nuevo acuerdo sobre el comercio de tomates entre Estados Unidos y México sólo la frena una condicionante estadounidense que el gobierno mexicano no aceptará, afirmó Jesús Seade, subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

“(Los productores mexicanos) enfrentan un obstáculo intransitable: la exigencia del Gobierno de #EEUU (@CommerceGov) de inspeccionar en la frontera (por calidad) la totalidad de los tomates que les mandamos”, dijo Seade como parte de una serie de tuits.

Según la SRE, la medida es “contraria a toda razón”. En el 2018 el rechazo de tomates por calidad fue de sólo 0.32% de la totalidad de exportaciones. Esto detendría a más de 120,000 camiones de tomate en la frontera anualmente. “La medida no tiene función o motivación fitosanitaria alguna”, añadió.

A partir del 7 de mayo del 2019, los exportadores de tomate mexicano se enfrentan al pago de derechos compensatorios provisionales de 17.5%, el cual debe cubrirse como garantía para poder realizar sus exportaciones hacia Estados Unidos.

“Esta medida (la inspección) es totalmente inaceptable para el @GobiernoMX ya que constituye un claro obstáculo técnico al comercio. Aceptarla provocaría un colapso logístico y aduanero en el flujo del comercio bilateral, afectando severamente a las cadenas de valor de ambos países”, argumentó Seade.

Adujo además que esta medida traería una afectación irreparable para las exportaciones mexicanas de tomate, producto del que dependen 1.5 millones de productores y para los servicios directamente asociados, tal como sería perjudicial una medida similar que México aplicase a sus importaciones de granos, cereales, lácteos o carnes procedentes de Estados Unidos.

“Si se retira esa condición, tenemos a la mano un nuevo acuerdo en el sector, en beneficio de los productores y consumidores de este gran producto en ambos países. Que reine la cooperación y el comercio ordenado, que mejor, puede traer progreso a todos nuestros agricultores”, concluyó Seade.

En general, los exportadores de tomate de México y los productores de ese mismo producto de Estados Unidos, junto con el Departamento de Comercio estadounidense, ultiman un acuerdo sobre las ventas externas mexicanas de tomates al mercado estadounidense.

“Nuestros productores están cerca de lograr un nuevo acuerdo con #EEUU (que evite los elevados cargos que de otra forma se perfilan), ofreciendo concesiones mayores de interés para EU”, dijo Seade.

En abril de 1996, los tomateros de Florida y de algunos otros estados de Estados Unidos solicitaron el inicio de una investigación antidumping en contra de las exportaciones de tomate mexicano.

En noviembre del mismo año, el Departamento de Comercio determinó en su resolución preliminar que existían márgenes de dumping en la investigación, pero al mismo tiempo suspendió la investigación debido a un compromiso de precios que permitió la firma de un acuerdo de suspensión de la investigación antidumping entre los productores/exportadores mexicanos y el propio Departamento de Comercio.

El acuerdo de suspensión, aunque condiciona la entrada del tomate mexicano a Estados Unidos ha funcionado bien para la industria mexicana, creando certeza en los flujos comerciales y ha encauzado una de las principales disputas comerciales entre México y Estados Unidos. Se ha renovado en los años 2002, 2008 y 2013.

Este acuerdo, que debe signarse cada cinco años, no ha podido cerrarse nuevamente hasta ahora. El correspondiente la 2013 cubre todos los tomates frescos y refrigerados, excepto los destinados a ser utilizados en el procesamiento. Aumenta de uno a cuatro el número de categorías de tomate con precios de referencia.

La determinación final de este caso deberá emitirla el Departamento de Comercio a más tardar el 19 de septiembre del 2019.

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