El pequeño comercio en México prendió el foco “amarillo” al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pues observan un panorama económico en sus negocios de incertidumbre, rodeado de la caída en las ventas, repunte de inseguridad, políticas públicas fallidas y temor por un eventual incremento en impuestos especiales.

El 85% de los empresarios pequeños (comercios y tiendas de la esquina) afirma que sus ventas van a la baja y observa que los precios de los productos incrementan; mientras que el 60% opina que el panorama de la inseguridad continúa azotando a la comunidad, arrojó la décima encuesta de la Alianza Nacional de Pequeños Productores (ANPEC) 2019.

“Como resultado del estancamiento, el 52% de la población trabaja en la informalidad, que arroja una pérdida de 34,000 millones de pesos anualmente, equivalente a un 30% del Producto Interno Bruto (PIB)”, aseguró Cuauhtémoc Rivera, dirigente del organismo.

Luego de que las calificadoras como Moody’s y Fitch redujeron a la baja las perspectivas de crecimiento económico de México y las bajas ventas del comercio, los empresarios consideran una situación “temeraria”.

“El nivel de aceptación del gobierno pasó de un nivel de 80% de aceptación democrática a un 50% en promedio, que indica que el bono demográfico de este mandato se está decantando. La gente no ve al poder ejecutivo con un equipo de gobierno profesional que dé resultados”, sostuvo en conferencia de prensa.