El consejero profesional de Petróleos Mexicanos (Pemex), Fluvio Ruiz, aseguró que no se necesita modificar ningún artículo de la Constitución para reformar a Pemex, sino sólo hacer cambios a leyes secundarias y aplicar una reforma fiscal integral que despetrolice las finanzas nacionales y permita a la empresa un retorno de capital similar al de su homóloga brasileña Petrobras.

De acuerdo con el documento de trabajo Inversión Pública, régimen fiscal y Petrobras , preparado por el consejero en coautoría con Carlos Huerta, Pemex sólo utiliza 10% de sus ingresos por ventas en inversión productiva, mientras que la brasileña Petrobras utiliza ?33 por ciento.

Lo que podemos constatar es que Pemex no ha podido cumplir con su objeto de ley en gran medida por la falta de inversión pública dada la pesada losa fiscal que carga nuestro organismo público , aseguran.

Según explican, la carga fiscal de Pemex que es finalmente la carga fiscal de Pemex Exploración y Producción es de cerca de 70%, mientras que la carga fiscal de Petrobras es en promedio de 35%, una diferencia de dos a uno.

Todavía más, Pemex sostiene una tercera parte de los ingresos totales presupuestales del gobierno federal.

Para decirlo rápido, el régimen fiscal que padece Pemex es una especie de mecanismo indirecto de apropiación privada de la renta petrolera, por parte del gran capital , aseveran.

Durante todo el año fiscal y por ley, cada día (incluyendo los inhábiles) Pemex paga a Hacienda 639 millones 141,000 pesos y el primer día hábil de cada semana la paraestatal paga 4,413 millones 689,000 pesos.

PETROBRAS

En contraste, explican Fluvio Ruiz y Carlos Huerta, las finanzas de Brasil no dependen significativamente de sus ingresos petroleros al ser una economía más diversificada y con un sistema fiscal progresivo de alto contenido social.

De acuerdo con la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), los ingresos públicos tributarios como porcentaje del PIB en Brasil es de 33.6%; el promedio en los países miembros de la OCDE es de 35% y en México es de sólo 9.7 por ciento.

De manera que, necesitamos una reforma hacendaria integral incluso antes que una reforma energética de segunda generación que modifique la ecuación tributaria y que le permita a Pemex aplicar una agresiva política de inversión tal y como lo hace su par brasileña Petrobras , consideraron el Consejero profesional y el experto.

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