Con un esquema de factoraje, Pemex pagará adeudos a sus proveedores, para lo cual ya tiene disponibles 1,000 millones de dólares a través de Greensill Capital, con lo que sus acreedores podrán cobrar sus cuentas hasta en 10 días -en lugar de los plazos de 60, 90 o 120 días que normalmente tarda ese proceso- y en cuanto se acabe esa bolsa podrán incrementar el monto.

Hasta ahora, la Dirección Corporativa de Procura y Abastecimiento de Pemex tiene a 77% de los proveedores de cadenas productivas enlistado, en algunos casos con Nafin y en otros con Greensill Capital, pero busca incrementar la participación de fondos internacionales en estas actividades de factoraje para incrementar la competencia entre los fondeadores.

La tasa de interés que se cobra con el fondo internacional es de 3.95 + tasa Libor, que resulta en 4.2% anual o 2.1% en facturas a 180 días, lo cual es muy económico si el proveedor tiene necesidades apremiantes, explicó una fuente cercana al proceso.

En el caso de la banca mexicana, la participación de los intermediarios financieros es muy importante y no hay un límite o una bolsa definida para atender el rezago en pagos a los proveedores, quienes pese a todo tienen confianza en el respaldo financiero de la petrolera.

Pemex pagaba facturas a los 20 días de haber sido emitidas, porque la ley de compras y adquisiciones así lo establecía, pero con la reforma energética esto cambió; ahora la ley de Pemex le permite extender los plazos para pagar a estándares internacionales, y por eso se hizo la renegociación.

En las últimas semanas, la Dirección de Finanzas de la empresa del Estado se ha enfocado a buscar a fondos internacionales, los cuales deberán entender las ventajas de tratar con Petróleos Mexicanos, como son los bajos riesgos de impago y el perfil crediticio de alto nivel existente, así como el anuncio de capitalización hecho por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en días pasados, que ayuda a mejorar el ambiente en torno a la participación en el financiamiento a proveedores.

De acuerdo con la petrolera, el plan de trabajo es uno de los más ambiciosos emprendidos hasta ahora, por usar un programa del gobierno federal existente desde el 2007, pero, ante las condiciones legales de pago de contratos, no usaba.

El costo financiero de pagar a la cadena productiva en plazos de 20 días era poco negocio; ahora, hacerlo en los nuevos términos de contratación permite una mayor participación del sector de servicios petroleros según los términos anunciados a los proveedores.

Otra de las diferencias que se han hecho es que a algunos proveedores de servicios que tienen personal operativo dentro de la petrolera, como es la ingeniería o los proyectos, los plazos son diferentes, a esas empresas se les hacen los pagos en un esquema diferente, básicamente porque son parte de los procesos de la empresa.

Productividad latente

La petrolera pretende pagar de la misma forma en que lo hace el resto de las petroleras en el mundo, con una diferencia: en lugar de cerrar operaciones totalmente, como ha ocurrido en varios países ante la caída de los precios del petróleo, intenta mantener la actividad productiva, aunque sea en una mínima expresión, para que los proveedores no cierren y puedan estar listos a la hora en que los precios en el mercado petrolero se recuperen.

La empresa del Estado hasta ahora ha descartado que como consecuencia del factoraje de las cadenas productivas vaya a haber un incremento en los costos de los productos y de los servicios, sin esperar una mayor competencia por los contratos, más eficiencia en el gasto y, a largo plazo, precios más competitivos.

La Dirección Corporativa de Procura y Abastecimiento de Pemex ha recibido de parte de los proveedores una serie de consultas sobre el funcionamiento futuro de este programa dentro de la propia empresa y la respuesta es la misma: hay una crisis fuerte cuyos efectos se han sentido en toda la cadena, no se quiere el cierre masivo de empresas como ocurrió en varios campos y empresas petroleras del mundo, pero sí es necesario tener precaución.

El programa de las cadenas productivas implementado se mantendrá incluso después de salir de la actual crisis de los precios del petróleo, aunque siempre habrá condiciones especiales para servicios requeridos en donde el pago sea esencial para mantener el servicio o la proveeduría.