El inminente endurecimiento de la regla de origen en el sector automotriz, cuyo cumplimiento es una condición para seguir exportando automóviles sin arancel a Estados Unidos, requiere el robustecimiento de la política industrial del país para poder fortalecer la proveeduría nacional, afirmaron representantes y analistas del sector industrial en el país.

De prosperar el acuerdo alcanzado esta semana entre México y Estados Unidos para ajustar diversas reglas que rigen su relación comercial, los vehículos que se comercialicen entre ambos países deberán contener al menos 75% de componentes regionales para exportarse libres de arancel, dejando 62.5 % vigente.

“Vamos a insistir en que México requiere con urgencia de una nueva visión hacia el futuro y de una política industrial de Estado globalmente productiva, competitiva y de inclusión social”, dijo el presidente de la Confederación de Cámaras Industriales de la República Mexicana (Concamin), Francisco Cervantes.

Además de una regla de origen más dura, lo pactado por México y Estados Unidos y que Canadá podría suscribir en cuestión de horas si decide sumarse al acuerdo alcanzado por los primeros dos países el lunes de esta semana, contempla que entre 40 y 45% de los componentes de un vehículo sean manufacturados por trabajadores con salario de más de 16 dólares por hora.

“La agenda de Donald Trump en los temas medulares fue la que se impuso particularmente en el sector automotriz. Estados Unidos acabó cediendo en la cláusula sunset, pero los elementos de contenido regional y nacional, y los salarios sí acabó obteniéndolos como desde el inicio lo pidió”, comentó José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

Entrevistados por separado, los analistas reconocieron que el acuerdo bilateral genera certidumbre para las economías y las inversiones de las empresas, sin embargo, el nuevo gobierno deberá implementar una política industrial agresiva que permita atraer inversiones automotrices.

Al insistir en una política de contenido nacional más rígida y con un componente salarial, Estados Unidos busca reducir la importación de insumos de otras regiones, como Asia y Europa, en los automóviles comerciados en América del Norte, con lo cual lograría que regresen a Estados Unidos plantas manufactureras que han emigrado por los altos costos salariales.

México cedió a las peticiones del presidente Donald Trump, lo cual es desafortunado, calificó Arturo Rangel, presidente de la Comisión de Comercio Exterior de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), pues argumentó que dada la relevancia del acuerdo comercial y que servirá por un periodo de 16 años, se optó por resolverlo vía fast track ante la coyuntura política de ambos países para no alargar la incertidumbre.

Reprobó la actitud de Trump al enviar mensajes “mediáticos, triunfalistas y amedrentadores” con Canadá, con el fin de convencer a ciertos grupos de electores de que logra victorias, cuando no es así. Con México continúa la presión porque no eliminó los aranceles a acero y aluminio, y mantiene los temas nocivos en la relación comercial.