Puerto Vallarta, Jal. Aunque no ha sido la intención, el Infonavit ha contribuido a que las ciudades en México hayan crecido en los últimos 20 años hasta tres veces más de lo necesario. Es decir, se expandieron sin una estructuración del territorio, alertó ONU-Hábitat.

“Curiosamente el 65% del territorio de las ciudades mexicanas se compone de vivienda. El Infonavit contribuyó en gran parte a ese 65%, pero el instituto no es sinónimo de desarrollo urbano. No ha contribuido en la medida que debería a esta estructuración funcional y clara”, dijo Eduardo López Moreno, director de Investigación y Fortalecimiento de Capacidades de ONU-Hábitat

En las periferias, donde se han expandido las ciudades de nuestro país, pueden haber de 70 a 80 habitantes por hectárea. “Nuestros estudios demuestran que cuando se llega a los 60 habitantes por hectárea no es posible proveer bienes públicos”, puntualizó el especialista durante su participación en el panel “Repensar el Infonavit: desafíos institucionales” realizado en el primer Congreso Nacional de Comisiones Consultivas Regionales del instituto.

El Infonavit no sólo debió ser un productor de vivienda, sino también un facilitador de las condiciones de equidad territorial y de los habitantes, pero al hacer desarrollos y viviendas sociales de entre 10 y 20 kilómetros a la periferia de las ciudades, de alguna manera el instituto contribuyó a que la población tenga dificultades al acceso de servicios básicos, enfatizó López Moreno.

“8 de cada 10 viviendas en los últimos 20 años se hicieron en áreas que no debieron urbanizarse. Y otro dato importante, 3 o 4 de las viviendas que se hicieron en la periferia se hicieron en áreas que eran zonas de preservación del hábitat. Es decir, se expandió la ciudad donde no se debía. No es ese el Infonavit del bien público”, expresó el director de Investigación de ONU-Hábitat.

En ese sentido, Carlos Gutiérrez, director Sectorial Empresarial del Infonavit, destacó que, en los últimos 80 años, México ha registrado una de las tasas de crecimiento poblacional más altas del mundo.

5 propuestas concretas

Durante el panel, Enrique Dau Flores, especialista en Desarrollo Metropolitano, compartió 5 propuestas para que todos los trabajadores tengan casa.

1.- Propiedad compartida con hipoteca subsidiaria preferente: El 50% de la vivienda será adquirida por el trabajador y la otra mitad, por el Infonavit. Significa que ambos serán propietarios, pero el instituto no cobrará renta o contraprestación por la ocupación de la casa. Cuando el trabajador tenga capacidad de pago, podrá adquirir el 50% que pertenece al instituto. Este esquema es para trabajadores con ingresos por debajo de 2.8 Unidad de Medida y Actualización (UMA), con ello podrían adquirir una vivienda con valor de hasta el doble del crédito autorizado.

El inmueble podrá venderse y ambas partes recibirán el pago correspondiente a su porcentaje e incluso si se hereda, el beneficiario también podrá adquirir el 50% que corresponde al Infonavit.

 

“La casi imposibilidad de una vivienda adecuada para trabajadores de bajos ingresos se deriva exclusivamente de una situación estructural, sueldo bajo y, por lo tanto, capacidad limitada de crédito”, argumentó Dau Flores.

2.- Desarrollo de vivienda social: construir casas en zonas con plusvalía o bien, a través de empresarios de la construcción especializados en viviendas sociales, que se responsabilizará de todo el proceso de producción de las casas, a cambio de ello obtendrá una retribución de un monto predeterminado. Pero el Infonavit aportaría todos los recursos económicos para la construcción, que sería recuperada al venderse la vivienda y establecerse la hipoteca.

3.- Vivienda para renta con opción a compra: es un esquema pensado para familias jóvenes que no pueden adquirir una casa cerca de su centro de trabajo. La renta sería de casas desarrolladas por el Infonavit o los constructores especializados en viviendas sociales.

4.- Desdoblamiento: consiste en el desarrollo de viviendas nuevas en primeras y segundas plantas de casas existentes. Es decir, algo espontáneo. Este producto ayudaría a la vivienda unifamiliar y ciudades más compactas.

5.- Participación de los tres niveles de gobierno para: facilitar trámites y concesiones, subsidiar la vivienda de las personas de escasos recursos. Un trabajo coordinado para no obstaculizar el desarrollo de la vivienda social.

“Soy consciente que estas propuestas son disruptivas, que deben analizarse con actuarios y académicos, seguramente serán enriquecidas por muchos de ustedes”, concluyó Enrique Dau Flores.