A pesar del impacto negativo que trajo la pandemia en 2020 a los mercados laborales, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) pronosticó que en 2021 empezará a verse una recuperación en todo el mundo para el segundo semestre del año, aunque será desigual.

“En la mayoría de los países se producirá una recuperación relativamente sólida en el segundo semestre del año, una vez que los programas de vacunación comiencen a surtir efecto", destacó.

En ese sentido, expuso que basados en estimaciones más favorables, considerando los pronósticos en octubre de 2020 por el Fondo Monetario Internacional, se prevé una pérdida del 3% de las horas de trabajo en todo el mundo en 2021 (con respecto al cuarto trimestre de 2019), equivalente a 90 millones de empleos a tiempo completo.

En el caso hipotético más desfavorable, en la hipótesis de que se produzcan avances lentos en el proceso de vacunación, se prevé una reducción de las horas de trabajo del 4,6%. En el caso hipotético más favorable, se prevé una reducción del 1.3 por ciento. El control de la pandemia, así como el aumento de la confianza de los consumidores y de las empresas, propiciarían el caso hipotético más favorable.

Para ello, propuso que los gobiernos consideren mantener políticas macroeconómicas flexibles en 2021, y en años sucesivos, en la medida de lo posible mediante incentivos fiscales, y adopción de medidas que fomenten los ingresos y la inversión; formulación de medidas específicas destinadas a mejorar la situación de las mujeres, los jóvenes y los trabajadores poco calificados que perciben una baja remuneración, entre otros grupos particularmente afectados.

Los indicios de recuperación que vemos son alentadores, pero son frágiles y muy inciertos, y cabe recordar que ningún país o grupo puede recuperarse por sus propios medios", señaló Guy Ryder, director General de la OIT.

"Nos enfrentamos a una disyuntiva: una opción conduce a una recuperación dispar y no sostenible, con una desigualdad e inestabilidad cada vez mayores, susceptibles de agravar la crisis. La otra lleva a una recuperación centrada en las personas, con el fin de reconstruir mejor y promover el empleo, los ingresos y la protección social, así como los derechos de los trabajadores y el diálogo social. Si queremos una recuperación duradera, sostenible e integradora, este es el camino que deben seguir los responsables políticos”, apuntó Ryder.