La reciente orden ejecutiva del presidente Joe Biden para fortalecer las cadenas de suministro de Estados Unidos implica oportunidades para una mayor integración económica de México con América del Norte, destacó Aribel Contreras, coordinadora de la Licenciatura de Negocios Globales de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

Desde la perspectiva de la catedrática, México, Estados Unidos y Canadá requieren una agenda común sobre las cadenas de suministro y elevar el diálogo de la integración regional al más alto nivel.

El pasado 24 de febrero, Biden emitió una orden de revisión en los 100 primeros días de su gobierno para identificar los pasos a corto plazo que su administración puede tomar, incluso con el Congreso, para abordar las vulnerabilidades en las cadenas de suministro de bienes críticos.

En segundo lugar, la orden exige una revisión más profunda, de un año, de un conjunto más amplio de cadenas de suministro de Estados Unidos.

La revisión de un año incluirá un enfoque en seis sectores clave: defensa; salud pública y preparación biológica; tecnologías de la información y las comunicaciones; energía; transporte, y cadenas de suministro de productos básicos agrícolas y producción de alimentos.

“Trabajando juntos es la única manera que avancen los tres países, y no que cada uno jale a donde considere que le conviene”, dijo Contreras.

Como parte de esa visión, ella propone que se le haga una adenda al T-MEC en la que se establezca cómo cubrir una emergencia mundial con aspectos como, según sea el caso, coordinación de actividades esenciales, confinamiento, plan de vacunación y reactivación económica, entre otros.

Contreras puso énfasis en que se requiere reactivar las cumbres trilaterales con la participación de los mandatarios de Estados Unidos, México y Canadá, así como las cumbres de negocios de la región de América del Norte.

La perspectiva para ello requiere una despolitización de ciertos aspectos nacionales y el punto de equilibrio entre el interés del sector empresarial de la reactivación económica y el interés de los gobiernos de reducir los casos de la pandemia de Covid-19.

La orden ejecutiva lanza una revisión integral de las cadenas de suministro de Estados Unidos y dirige a los departamentos y agencias federales a identificar formas de proteger las cadenas de suministro del país contra una amplia gama de riesgos y vulnerabilidades.

Como ejemplo de las necesidades, según el gobierno de Biden, la reciente escasez de chips semiconductores para automóviles ha obligado a desacelerar las plantas de fabricación de automóviles.

En otro caso, en las últimas décadas, más de 70% de los facilitadores de producción de los ingredientes activos farmacéuticos que abastecen a los Estados Unidos se han mudado al extranjero.

Según la orden de Biden, esto complementará el trabajo en curso para asegurar las cadenas de suministro necesarias para combatir la pandemia de Covid-19.

“Los minerales críticos son una parte esencial de los productos de defensa, alta tecnología y otros”, dijo la Casa Blanca.

roberto.morales@eleconomista.mx