El Instituto Mexicano del Transporte (IMT) concluyó que la construcción de un nuevo aeropuerto en el centro del país es una condición importante y urgente , ante el incremento natural de usuarios del servicio aéreo en el país.

Si se mantienen las tendencias de crecimiento moderado de la demanda del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), se espera un deterioro significativo del servicio en las pistas, a partir de octubre del 2015 , refiere un documento elaborado por el órgano desconcentrado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

En septiembre, el entonces titular de la dependencia, Dionisio Pérez Jácome, afirmó que estaban a la espera de un estudio técnico para definir la posición del gobierno federal sobre las alternativas ante la saturación del principal aeropuerto del país, como lo han reiterado las líneas aéreas que operan en él.

Con dicho argumento, se descarta oficialmente que en el mediano y largo plazo la solución sea impulsar el sistema metropolitano de aeropuertos, que únicamente representaría un paliativo.

El sector privado ha estimado que la nueva terminal área significará una inversión de 12,000 millones de dólares, tardará, por lo menos, seis años su construcción y la nueva Ley de Asociaciones Público-Privadas es un incentivo, entre otras cosas, porque las empresas podrán estimar un mejor precio a pagar por el terreno donde se vaya a construir algún proyecto.

El momento de crecer

En el análisis del IMT, se explica que México, al igual que Colombia y Brasil, enfrenta el reto de construir nueva infraestructura ante la enorme demanda de servicios a atender en el centro del país, particularmente en el AICM, pese a la ampliación y remodelación de la Terminal 1, que opera a su máxima capacidad, y la construcción de la nueva Terminal 2 de pasajeros.

Sin embargo, debido a la falta de espacio, no fue posible aumentar la capacidad de sus dos pistas y a la fecha éstas constituyen el elemento crítico que limita su capacidad total.

También se evaluaron alternativas para lograr una mejor administración del uso de las pistas, que aunque ayudaría en el corto plazo no es la opción y la próxima llegada de aviones de mayor tamaño sustituirá a los más pequeños y reducirán las filas de despegue, aterrizaje y demoras, aunque se tendrían que hacer modificaciones a la terminal.

La magnitud de los beneficios dependerá de la cantidad de aeronaves que dejen de operar por las de mayor capacidad (como el A380, que soporta hasta 700 pasajeros), aunque ello afectará otros subsistemas dentro las instalaciones, como el caso de reclamo de equipaje , informa el IMT.

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