El Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) es una obra necesaria, pues va a cambiar la forma de importar de México y posicionará al país como un punto de carga internacional, señaló el presidente de la Asociación Nacional de Almacenes Fiscalizados (Anafac), Julio Smithers Jiménez.

Dijo que si bien solo se habla de una saturación de operaciones de pasajeros en la actual terminal aérea capitalina, lo mismo ocurre en todo lo que implica el despacho aduanal, pues solo hay una puerta de acceso a la aduana para cargar y descargar mercancía.

Con la construcción del nuevo aeropuerto, comparó el presidente de la Anafac, pasará de un espacio actual de 50 mil metros cuadrados de almacenaje, a unos 200,000 metros, es decir, un 400% más, además de que agilizará el despacho aduanero.

Esto porque va a haber una “ciudad logística”, lo que implica que habrá almacenes donde las empresas podrán llevar a cabo procesos en su mercancía sin tener que irse a otro lado, explicó el directivo en entrevista con Notimex.

Resaltó que en el momento que México se abra a recibir más aviones con el NAIM, aumentará el volumen de carga de manera exponencial e inmediata, pues tendrá capacidad para recibir grandes aviones con altos volúmenes de mercancías.

Comentó que con el nuevo aeropuerto capitalino, los 18 almacenes fiscalizados agremiados a las Anafac tendrán que llevar a cabo alianzas estratégicas entre sí, pues solo habrá 10 en las nuevas instalaciones, ya que la idea es que sean menos en número, pero que tengan más espacio del actual.

Así, calculó Smithers Jiménez, con los 200,000 metros cuadrados que contará el nuevo aeropuerto capitalino al término de todas sus etapas, el sector de los almacenes fiscalizados podría duplicar su crecimiento actual en el mediano y largo plazos.

Esto, porque con la nueva terminal aérea se agilizará la importación de mercancías, las cuales aumentará en volumen; “a largo plazo habrá una transformación para el sector de almacenes fiscalizados, pues el modelo de negocio de la importación seguro cambiará”, añadió.

En cuanto al sector, Smithers Jiménez indicó que tiene un buen crecimiento y una perspectiva optimista, ya que para este año se prevé un crecimiento de 10 a 12% en el volumen de carga que almacena, y tan solo en el primer trimestre el avance fue de 7.0% respecto al año pasado.

Expuso que este buen desempeño está dado pese a la volatilidad que ha registrado el tipo de cambio, que es un factor muy importante en el comercio exterior, y a la incertidumbre que prevalece a nivel global, ya que no se ha traducido en menores importaciones.

El directivo aseguró que ni la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ni la incertidumbre por el proceso electoral en México hayan “pegado” al sector de los almacenes fiscalizados, que en el caso de la Anafac agrupa a los 18 almacenes fiscalizados que están en el actual aeropuerto capitalino.

Ante estos dos factores, consideró, las empresas podrían estar haciendo un buen inventario por si llega a suceder cualquier circunstancia, aunque la volatilidad en el tipo de cambio tampoco permite mucho hacer esta previsión.

“Nuestra expectativa es que terminemos el año con un 10 o 12 por ciento” de crecimiento, con base en el comportamiento de los primeros tres meses del año, pues anticipa que la situación económica-política del país será favorable, “no importa quien gane, consideramos que la economía y la solidez del país es importante, es grande”.

Señaló que la Anafac es una asociación civil apartidista que confía en que el candidato que gane apoyará a este sector, pues el comercio exterior no se puede detener, México es mundialmente conocido por las exportaciones y el volumen de sus importaciones es importante.

La renegociación del TLCAN continuará incluso después de la elección presidencial en México, y que en este caso cualquiera que sea el ganador, “negociará siempre en beneficio del país”, sostuvo.

A menos de dos meses de haber asumido la presidencia de la Anafac para el bienio 2018-2020, destacó la importancia del comercio exterior para el país y los almacenes fiscalizados, pues toda la mercancía que pasa por las aduanas representa 65% del Producto Interno Bruto (PIB).