México no tendrá una reactivación económica completa hasta que el país no cuente con una vacuna y el medicamento contra el Covid-19, afirmó Graciela Márquez, secretaria de Economía.

“No habrá una reactivación completa (…) Habrá regiones a toda marcha y regiones muy a la zaga”, comentó la funcionaria en la presentación de un análisis sobre el Covid-19 y las economías latinoamericanas realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Sin la vacuna y sin la medicina, la acción más importante para enfrentar el Covid-19 es la contención de la expansión del virus mediante el autoaislamiento, la cuarentena y el distanciamiento social. Esas medidas tienen impactos positivos para la salud al aplanar la curva de contagio. Pero también afectan a la actividad económica, pues el distanciamiento generalmente implica la desaceleración de la producción o incluso su interrupción total.

“Vamos a tener de manera latente el asunto del brote”, comentó Márquez, quien puso como ejemplo de ello los recientes rebrotes del Covid-19 en escuelas de Europa y en una iglesia de Estados Unidos.

En ese mismo contexto, la funcionaria planteó que el gobierno no puede garantizar un regreso a clases sin ningún riesgo, como tampoco ve como solución de fondo hacer pruebas sobre el nuevo coronavirus en las iglesias y los parques.

Por consiguiente, Márquez expuso que la reanudación de actividades ha comenzado a darse en una dinámica de “freno y arranque”, en coordinación con los gobernadores de los estados, aunque con un empalme de intereses políticos y económicos.

El problema fundamental, y no se nos debe olvidar ni en la coyuntura ni en la perspectiva, es la obtención de la vacuna y el medicamento”, insistió.

Paralelamente a las acciones locales, según la funcionaria, el foco de la solución está en la cooperación internacional para disponer, en cuanto se pueda, de la vacuna y el medicamento, un esfuerzo que debería ser encabezado por la Organización de las Naciones Unidas, la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud.

La intención es que no se repita la restricción de los mismos tal como ocurrió con suministros médicos y los equipos de protección personal en la primera etapa de la pandemia a nivel internacional.

Mientras tanto, Márquez afirmó que las grandes empresas mexicanas se han comprometido a realizar pruebas sobre el Covid-19 a sus empleados, lo que ampliará el muestreo en el país, en un marco en el que comparativamente México ha realizados uno de los más bajos niveles de pruebas incluso a nivel Latinoamérica en términos per cápita.

Sobre la reactivación económica, ponderó que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuya  entrada en vigor está programada para el 1 de julio, jugará un papel más importante que la cotización de los precios internacionales del petróleo.

“Vamos a repetir el motor de crecimiento”, dijo, refiriéndose al papel que jugó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en la crisis de 1995.

A su vez, Márquez dijo que los bajos precios del petróleo afectan a México en la medida que limitan su capacidad para gastar y endeudarse, aunque acotó que la mezcla mexicana cotiza ya en los 28 dólares por barril.

“La caída de los precios del petróleo no le pega a la economía de México, sino a las finanzas públicas”, dijo.

El estudio del PNUD recomienda compensar a las personas que no pueden generar ingresos, incluso si no son pobres, muchas de ellas en el sector informal.

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