El presidente de Nissan, Carlos Ghosn, dijo hoy que la compañía de autos nipona estudiará las futuras inversiones en China, evocando un posible impacto a causa del boicot generado por el conflicto diplomático bilateral.

Antes de tomar nuevas decisiones para China, más allá de las que ya tomamos, seremos prudentes al estudiar cuál será el impacto en el ánimo de los consumidores , dijo la fuente al diario Financial Times.

Ghosn confirmó, sin embargo, que Nissan construirá como estaba previsto una fábrica de ensamblaje en la ciudad de Dalian, al noreste del país, en 2014.

Las ventas de Nissan en China, primer mercado mundial, cayeron un 35% en septiembre respecto al mismo mes de 2011, como consecuencia del boicot de algunos clientes chinos en protesta por el diferendo entre los dos países por el control de unos islotes en el Mar del Este de China.

También retrocedieron las de Toyota y Honda de un 40.5%, lo que provocó que también estas firmas reajustaran su producción en el gigante asiático.

El ministerio de Comercio chino ya había advertido a Japón que el conflicto por las islas en el Mar del Este de China tendrá un impacto en las relaciones comerciales entre los dos países, al tiempo que miles de manifestantes chinos salieron a las calles y llamaron al boicot de los productos nipones.

China suele utilizar las represalias comerciales en sus conflictos políticos, como cuando Noruega concedió en 2010 el Premio Nobel de la Paz al activista prodemocracia Liu Xiaobo, encarcelado 11 años por un delito de opinión, y Pekín detuvo las importaciones de salmón noruego.

RDS